Jesús Cuadrado-Vozpópuli
- En sus propias encuestas, los alumnos, tras el español, prefieren el inglés antes que el eusquera
La caída general en los rendimientos según el último estudio PISA de la OCDE disimula el desplome de los del sistema educativo vasco. Si comparas resultados entre las dos comunidades autónomas que lideran el PIB per cápita en España, comprobarás que Madrid figura en cabeza y el País Vasco se sitúa el penúltimo en comprensión lectora. El contraste resulta aún más escandaloso, si tienes en cuenta que, en gasto público por alumno, la comunidad vasca ¡dobla! a la madrileña. Para hacerse una idea del desastre, en el listado de todos los países, los vascos, con 45.000 dólares per cápita, están en la cola, junto a México, con solo 13.000. Pueden poner cara de estadistas Luis Aitor Esteban (PNV) y Eneko Andueza (PSOE), que gobiernan, pero, ¿no les da vergüenza?
Medido por rendimiento escolar, no parece buen negocio expulsar el español de las aulas. Que se lo pregunten a María Chivite, presidenta de Navarra, la comunidad autónoma que se ha convertido en un caso único en el mundo al pasar, en solo diez años, de los primeros lugares entre las regiones españolas a hundirse en los últimos puestos. Por ejemplo, en matemáticas, logró 518 puntos en 2015 y solo 461 en este último estudio. En la metodología OCDE, un alumno navarro actual llevaría dos cursos de retraso respecto al de hace solo una década. Importa recordar que el período en el que se produce este desastre (2015-2026) coincide con la llegada al Gobierno del PNV navarro, los de Otegi y el PSOE. El balance es íntegramente suyo.
Hasta aquí, las correlaciones, veamos ahora las relaciones causa-efecto. ¿Por qué esta catástrofe, a pesar del gasto record por alumno? Dos científicos especializados en la materia, Julio Carabaña y Mariano Fernández Enguita, en su estudio sobre enseñanza en lenguas regionales en España, detectan consecuencias nefastas para el rendimiento académico. Especialmente en el caso de la imposición del euskera, que apenas domina el 20% de la población. Analizan cómo la ruptura impuesta entre los hábitos lingüísticos de la sociedad y los de la escuela provoca una diglosia descomunal, es decir, un desajuste en los aprendizajes al modificar artificialmente la jerarquía en los idiomas utilizados por toda la sociedad a favor del minoritario. El rechazo es visible: en sus propias encuestas, los alumnos, tras el español, prefieren el inglés antes que el eusquera. Las consecuencias ya se ven, y no solo en PISA. Es lo que ocurre cuando la política sectaria entra en la escuela, como analizaba recientemente con autoridad en Vozpópuli Carlos Martínez Gorriarán.
Expulsar al español de las aulas
Para hacerse una idea del desastre provocado, es muy útil leer los informes del propio gobierno vasco recogidos en los “proyectos Arrue”, donde detallan qué métodos de ingeniería social utilizan para modificar los hábitos lingüísticos. Su plan, bien engrasado con dinero público, consiste en utilizar las escuelas para tratar a más del 80% de los vascos como si fueran extranjeros en su propia casa. Las técnicas descritas son definidas como armas en una guerra que, dicen, “se gana en el frente”, es decir, en las escuelas. Objetivo: expulsar el español de las aulas. Los sintagmas utilizados los retratan: “planificación lingüística”, “normalización ”, “agentes de euskaldunización”…El independentismo vasco, con la ayuda bien pagada del PSOE, ha pasado de apelar a la raza como elemento de identificación nacional al actualizado “es vasco el que habla euskera”.
“Aunque en el aula se use el euskera, su empleo se reduce drásticamente en los espacios libres”, se quejan, y ellos están para para modificar eso manu militari, confiesan. Algunos ejemplos. Te puedes encontrar con propuestas de vigilancia para averiguar “¿cuándo, con quién, por qué y para qué hablan los docentes en castellano?”, o con la preocupación por ver “cómo influir en las motivaciones de padres y madres” para lograr que les convenga usar en casa el eusquera. Proponen organizar y financiar actividades extraescolares con el único fin de lograr que los alumnos usen el eusquera, presionados por la proximidad de los profesores, como reconocimiento de su fracaso en la modificación de la realidad lingüística. Ni por eso ni por el desastre que han provocado en los rendimientos académicos van a ceder. Recuerda, ¡es una guerra!
Regímenes de chantaje
Sumada Cataluña a este desbarajuste de gestión educativa -con los datos PISA inutilizados por los intentos de falsificación del tramposo Salvador Illa– estamos ante el mayor despilfarro de recursos públicos extraídos -¡robados!- a toda España, como demuestran los informes demoledores de Fedea y los trabajos de Jesús Fernández-Villaverde y Francisco de la Torre. El dinero logrado mediante estos regímenes de chantaje ya se ve para qué y cómo se utiliza. Si el próximo Gobierno dirigido por Núñez Feijóo no hiciera frente a este fraude masivo, normalizado y asumido como inevitable, la frustración generada tendría gravísimas consecuencias. Sin recursos para hacer políticas nacionales, la educativa incluida, España sería inviable, como desean sus enemigos.