Editorial-ABC

  • El fracaso de un Gobierno que se llamó «de progreso» y no ha sido capaz de abordar en ocho años un plan viable de acceso al alquiler de vivienda

La izquierda carece ya de recursos políticos para garantizar una presencia pública constructiva y ha decidido abonar el sentimentalismo y la toma de las calles. Indicios claros de impotencia ante el fracaso de un Gobierno que se llamó «de progreso» y no ha sido capaz de abordar en ocho años un plan viable de acceso al alquiler de vivienda. La izquierda siempre ha creído que sus mentiras son verosímiles para aquellos ciudadanos realmente afectados por un problema, como, en este caso, la falta de vivienda, sin la cual es imposible aspirar a un proyecto familiar o personal de emancipación. Ayer, miles de ciudadanos se manifestaron en diversas ciudades españolas, con la apariencia de no saber bien que quien gobierna España desde 2018 es el PSOE. Los organizadores de las protestas, como ese inefable Sindicato de Inquilinas, ya piensan en una huelga general, con visos de escaso éxito, pero anhelada por una izquierda política, en precario electoral, que ha decidido que lo de la vivienda no va con ella, sino con la derecha, echada en manos del nuevo mantra progresista: el «rentismo».