Teodoro León Gross-ABC
- Esta película es la última apuesta de los Kirchner de Pozuelo para volver a cautivar a su clientela
Cada vez es más difícil distinguir un mitin del PSOE de un gag cómico de televisión. Hay que acudir al verificador para asegurarse si es real o IA; si procede de una cuenta parodia o una cuenta oficial. El mitin dominical del presidente enamorado resultaba inverosímil, con el exceso de tramoya teatrera y el guion de telenovela caribeña: «Nos han intentado quebrar de todas las maneras, pero han logrado justo lo contrario. Hoy estamos más unidos y somos más fuertes que nunca. Que lo escuchen alto y claro: te quiero». Era más creíble el amor en ‘The Good Wife’ e incluso en ‘House of Cards’. La puesta en escena tendía a lo peor, con ese ‘te quiero’ lanzado al mundo, como si fuese Montoya después de atravesar la playa de ‘La isla de las tentaciones’, y acabar en un beso de telefilme barato de sobremesa. Su lema ahora, a falta de viviendas, es ‘La fuerza del amor’.
Es obvio que se recurre a un espectáculo impúdico como ése por desesperación. Sánchez trata de montarse una ficción sentimental que se superponga a la realidad, porque ahí es donde a Sánchez le ha dimitido la portavoz del partido por ocultar cínicamente, como él mismo o su ministra de Vivienda, el patrimonio inmobiliario; donde el juez Pedraz remite un ultimátum de los pagos de Ferraz a la trama de las cloacas, mientras la Fiscalía Anticorrupción anticipa la imputación del PSOE; donde las mentiras de la connivencia con Marruecos sobre Ceuta van desvelándose por goteo… Ya sólo le quedaba montarse la opereta emotivista de ‘el partido del amor’. Eso sí, tal vez se les podía haber ocurrido alguien mejor para lanzar el eslogan que Óscar Puente, el pistolero más rápido descargando insultos a este lado del Misisipi, capaz de hacer chanzas en televisión sobre las averías de Renfe indignando a las víctimas de Adamuz con el alma rota por sus 46 muertos.
Lo de Sánchez y Begoña Gómez obedece a un plan, aunque resulte ridículo. Esa clase de amor lo definió Ciorán en uno de sus aforismos letales: «acuerdo entre dos personas para sobreestimarse mutuamente a los ojos de los demás». Él carga con una legislatura de corrupción y degradación de la dignidad del Estado de derecho, entre la amnistía y la liberación de etarras; ella está a la espera de juicio, después de usar la Moncloa para lograr una cátedra desde la que arrancó un ‘software’ gratis a multinacionales que puso a su nombre… pero, oh, están enamorados. Contra la realidad, prueban suerte llevando la campaña a esa ficción impúdica en los telediarios y miles de clips en redes sociales, con el mensaje de ‘La fuerza del amor’, copiado a Cristina Kichner, que por cierto acabó en arresto domiciliario e inhabilitación de por vida. Pero esta película es la última apuesta de los Kirchner de Pozuelo para volver a cautivar a su clientela. Eso sí, que no haya equívocos: lo de Sánchez no es el poder del amor, sino el amor al poder.