Ignacio Marco-Gardoqui-El Correo
- Las pensiones no alcanzan el nivel de sus exigencias, ni se revalorizan a la altura de sus expectativas
Si es usted uno de los muchos jubilados que se manifestaban los lunes, seguro que está disgustado. Las pensiones no alcanzan el nivel de sus exigencias, ni se revalorizan a la altura de sus expectativas. El Gobierno se ocupa y se preocupa por usted, pero nunca de manera suficiente e, incluso, últimamente, se dedica más a complacer a las personas dependientes que, aunque le sorprenda, están aún más necesitadas. Si ha leído estos días los periódicos, ya se habrá enterado de que Alemania va a ‘racionalizar’ el gasto en pensiones para garantizar su supervivencia en el tiempo. Es la mejor manera que han encontrado para decir, con suavidad y sin causar sobresaltos, que va a acomodarlo a las posibilidades reales de la economía del país, aunque eso suponga que vayan a endurecer las condiciones de acceso al sistema y a su permanencia en él.
Afortunadamente, nuestro Gobierno está ‘entretenido’ con otros temas, quizás menos importantes, pero desde luego mucho más entretenidos, como son las joyas de Zapatero, sus asesorías infinitas y omnicomprensivas, las ‘noches blancas’ en los Paradores Nacionales de Ábalos, las sorpresas que nos depara cada día la señora Leire que, como sabe, no es ni fontanera ni cobarde —por cierto, ¿qué es esta señora?—, los cobros de Cerdán, los pagos de Tubos Reunidos, los olvidos de la directora de la Guardia Civil, los recuerdos del Tito Berni, los pasaportes de la señora Gómez, los ‘pufos’ de la Sepi, y el largo etcétera de este teatro de las maravillas en que han convertido al país que, supuestamente, claro, ¿gobiernan?
Como comprenderá, con tanto entretenimiento y tanta distracción, no tienen tiempo para cosas nimias como el monto de su pensión o el precio de su vivienda. Pero conviene repasar la actuación de los alemanes con sus pensiones, aunque sea por cultura general y ante la remota e improbable posibilidad de que algún día el Gobierno se preocupe por las nuestras. ¿Son más o menos generosas nuestras pensiones que las suyas? Ya le he comentado alguna vez que la forma más objetiva de calcularlo es mediante la tasa de reposición, que es el porcentaje que supone la pensión inicial media sobre el último sueldo neto de cotizaciones. Y aquí les ganamos por goleada. La nuestra es del 78,7% —ocupa el primer puesto del ránking—, a 33 puntos de Francia y a 40 de Alemania.
Otro indicador es que, según demuestran los cálculos de Fedea, las aportaciones realizadas, tanto por el trabajador como por la empresa, generan una pensión de 13,2 años, es decir, una duración inferior en ocho años a la actual esperanza de vida. Lo que se ha aportado vía cotizaciones se cobra en vida en forma de pensión durante 13 años y, a partir de ahí, el resto corre a cargo del sistema.
Esa es la situación actual, que no tiene visos de mejorar en el futuro si seguimos con la actual política de contento social, ya que mientras que la pensión media ha aumentado un 72% en términos reales desde 1995, los salarios solo lo han hecho en un 6%. Entre la generosidad del sistema y el estancamiento de la productividad, la tendencia lleva un peligroso ‘rumbo de colisión’.
Alemania tiene problemas económicos, pero, tras calificar el sistema de pensiones como ‘insostenible’, se ha puesto la venda antes de que se produzca la inevitable herida y anuncia un cambio de modelo que lo endurecerá, al acercarlo al modelo sueco. Lo presentarán de la forma más digerible socialmente que sea posible, pero alargarán la edad de jubilación en función de los avances de la esperanza de vida y prohibirán algunas de las actuales posibilidades de jubilación anticipada. También se creará un fondo en el que las aportaciones de los trabajadores se invertirán en el mercado financiero. Es decir, el ahorro de los padres se invertirá en el trabajo de sus hijos.
¿Revolución o sentido común? Algo similar se consideró en Francia una revolución, que a punto estuvo de derribar al Gobierno, como le sucedió a Luis XVI. En Alemania… ya veremos. ¿Y nosotros? Nosotros tranquilos, ¡el Gobierno se ocupa! ¿Cuándo? En cuanto terminen de aplaudir al ‘one’…