Teodoro León Gross-ABC

  • Si ya presionan al sanchismo, es fácil prever el infierno que le espera a la ‘derecha buitre‘

En el PP deberían ir pensando en atarse a un mástil, como Odiseo, cuando lleguen al poder: les espera un estallido de la calle de mil pares de… bemoles. Lo que se ve estos días sólo es la semilla. Si ya presionan al sanchismo, es fácil prever el infierno que le aguarda a la ‘derecha buitre’. Cada día será entre Escila y Caribdis. No les esperan cánticos y batucadas, sino escraches sin miramientos y barricadas. Por el contrario, las tragaderas con el Gobierno de izquierdas, aunque ya nadie crea las promesas del sanchismo, se mantendrán hasta el final. Todo esto es sólo un tímido ensayo general para el futuro. De ahí el tono moderado de las protestas, con pancartas más suaves que un anuncio de Mimosín. Los sindicatos de clase, los movimientos de inquilinos y antidesahucios, los viernes negros de televisión… todos se contendrán hasta el cambio de Gobierno. Entonces llegará el estallido en forma de ‘alerta antifascista’, y se desatará el descontento larvado estos años.

Todo lo que se le ha pasado por alto al PSOE, y se le ha pasado mucho, con seguridad se invertirá con un gobierno de la derecha. Si a un ministro de Rajoy se le hubiera ocurrido, en lo peor de una burbuja inmobiliaria, poner en marcha un portal llamado ‘Keli Finder’ (‘Buscador de Casa’) para centralizar la información sobre vivienda de las administraciones del Estado, y hubiera repartido más de diez mil pares de zapatillas ‘Keli Finder’ con estética Converse para echarse a la calle a encontrar un piso, como unas Chuck Taylor All Star pero con flores, se arma la de San Quintín. Todavía se le estarían haciendo chistes ácidos en las galas de los Goya. Pero a la izquierda se le perdona todo, ya sea un apagón o las muertes de Adamuz, ya sea la corrupción o el precio de los productos básicos de la cesta de la compra. Y viva Cartagena.

Los nuevos decretos parecen tener poco recorrido y mucho de papel mojado, pero es coherente: al PSOE le preocupa, ante todo, mantener la apariencia de estar en el lado correcto de la historia. Y ha vuelto a quedar en evidencia con esos apaños bienqueda que sólo reducirán aún más la oferta para alquiler. De hecho, es toda una paradoja, porque no hay perversión mayor para un Gobierno que no gobernar. Y esta es una legislatura sin leyes ni presupuestos. Después de 8 años de inacción con la vivienda, han pretendido hacer un decreto vistoso en 8 días y negociarlo en 8 horas. Pero ya no engañan ni a su clientela fiel. Resulta demasiado obvio que el Gobierno no buscaba una solución al problema de la vivienda. Sólo buscaba una solución a su problema de credibilidad. Y a pesar de todo, saldrán bastante indemnes de ésta. Por vergüencilla torera, las acampadas se mantendrán algunos días más. Eso sí, la semilla de la futura guerrilla urbana por la vivienda ya está plantada y esa ‘keli borroka’ le estallará a la derecha buitre. Arderá España.