Del Blog de Santiago González

La política española se está llenando de propuestas extraordinarias, como si estuviera dominada por arbitristas irredentos. Hay un valor que se ha instalado en público como un valor apodíctico, incontestable: la necesidad de tener un Gobierno cuanto antes. Esto lo proclama con especial énfasis el autopropuesto presidente, Pedro Sánchez. Pero también lo hacen con más o menos entusiasmo los empresarios, los sindicatos, los medios de comunicación.

En términos generales es mejor tener un Gobierno que no tenerlo. Pero, ¿cualquier Gobierno?¿incluso uno presidido por un tipo sin palabra ni escrúpulos y con esa relación tangencial con la verdad que luce Sánchez? La futura presidenta de Ciudadanos se ha puesto también algo arbitrista al ofrecer dos fórmulas para superar lo que el doctor Sánchez llama ‘el bloqueo’. La primera sería un pacto a tres (PSOE, PP y Cs) con un sostén parlamentario de 221 diputados. La segunda es que el PP se abstenga y que los diez de Ciudadanos se mojen a favor de la investidura.

El problema es que el doctor Fraude no quiere ninguna de las dos. En otro caso, le bastarían los 211 que suman PSOE y PP. La prueba es que han pasado 30 días sin que el disfuncional haya devuelto la llamada que el jefe de la oposición en funciones le hizo la noche electoral. El sanchismo considera que su enemigo es la derecha y que frente a ella valen las alianzas con la extrema izquierda, los golpistas catalanes, nacionalistas vascos y el viejo brazo político de ETA. Carmen Calvo defendió el apoyo pasivo que EH Bildu prestó a la presidenta María Chivite en Navarra, con un argumento puro Sánchez a finales de julio: “Nuestro adversario natural son las derechas”.

La prensa adicta arrima combustible. Un tal Maestre, analista de La Sexta, publicaba en sábado en eldiario.es un artículo en el que sostenía repetidamente que “Arnaldo Otegi es mejor y más respetable que Santiago Abascal” y que “Bildu, (es) un partido mucho más decente desde el punto de vista moral que el de los posfascistas de Vox”. Y Uribeetxebarria Bolinaga un perfecto caballero si lo comparamos con su ‘preso’ José Antonio Ortega Lara. Sánchez y Calvo deben de estar de acuerdo con Maestre.

Casado tiene razón al no querer abstenerse para que gobierne Sánchez. No solo porque él sea la alternativa, sino porque cualquier solución exige que el PSOE se libre del gobernante más tóxico e inane que ha tenido la democracia española y eso no es posible. La unidad del constitucionalismo es irrealizable. En el acto realizado el viernes en Bilbao, Arcadi Espada, que hizo un brillante discurso sobre el odio circundante, tuvo unas palabras de más contra Vox. Debió tomar ejemplo de Cayetana,  que aclaró en sus primeras palabras que ella no hablaba allí en su condición de portavoz parlamentaria del PP. Sabía que tenía un público más amplio y yo conocía el irreprochable constitucionalismo de algunos votantes de Vox allí presentes en los últimos 25 años. En inapropiada compensación, Vox no hará ningún esfuerzo  por facilitar un escaño al PP allí donde no puedan ellos, aunque sea al precio de beneficiar a los socios del Gobierno Sánchez-Iglesias. Es lo que  hay, pierdan toda esperanza.