CiU al borde del cisma por la declaración soberanista

EL MUNDO 23/01/13

· Convergència dice que «las posiciones de Duran perjudican su imagen» y le restan votos / Unió les llama «sectarios» y les reta a romper la coalición.

La tensión entre Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) y Unió Democràtica de Catalunya (UDC), latente desde las elecciones del 25 de noviembre, estalló ayer con violencia. Un día antes de que el Parlament apruebe una declaración en la que se define a Cataluña como un «sujeto político y jurídico soberano», ambos partidos cruzaron acusaciones tan graves que ponen en riesgo una relación de 38 años.

CDC de Barcelona aprobó una declaración en la que se culpa a Duran Lleida del mal resultado de CiU el 25-N; Unió respondió retando a Convergència a romper los acuerdos que rigen la federación. Además, su portavoz, Marta Llorens, echó mano del caso Palau para atacar a sus socios: «Más valdría que se preocupasen por el embargo de su sede».

El proceso soberanista que Artur Mas ha emprendido ha tensado como nunca las relaciones entre CDC y UDC. Después de semanas de hostilidad soterrada, una declaración de la territorial de Barcelona de CDC contra Josep Antoni Duran Lleida ha hecho pública la guerra civil.

La clave de esa tensión inaudita en la relación de ambos socios son los decepcionantes resultados de CiU en las elecciones del 25 de noviembre. Pese al fracaso que constituyeron esos comicios para Mas -el president había pedido una «mayoría excepcional», y perdió 12 diputados-, todavía no ha hecho autocrítica.

Los militantes de CDC de Barcelona aprobaron el lunes por unanimidad una declaración en la que se responsabilizaba al líder de Unió del resultado del 25-N, se le instaba a contribuir «de manera inequívoca» a avanzar hacia el Estado propio y se denostaba el confederalismo que propugna Duran.

La declaración criticaba al líder de Unió por «sus discrepancias ante los posicionamientos políticos de CiU y el presidente, Artur Mas, ante el compromiso de convocar una consulta que dé salida al derecho a la autodeterminación del pueblo catalán». CDC de Barcelona cree que esto «daña la imagen y la cohesión interna de CiU».

Se refieren, principalmente, a las dudas que expresó el líder de Unió durante la última campaña electoral acerca de si una Cataluña independiente seguiría siendo automáticamente un país miembro de la Unión Europea. Más recientemente, reiteró sus preferencias por «una Cataluña unida a España pero con los derechos de un Estado independiente».

Este mensaje sienta cada vez peor a sus socios. Sin embargo, fuentes de la cúpula de CDC tildaron ayer de «error» la declaración de sus compañeros de Barcelona, y dijeron que llega «en el peor momento».

Se da la circunstancia de que a esa reunión de CDC de Barcelona acudieron dos importantes dirigentes del partido: Oriol Pujol, secretario general, y Josep Rull, secretario de Organización, números dos y tres de Convergència. No tenían voto, pero sí voz, y Pujol aprovechó para afirmar que, en su opinión, Duran se ve arrastrado por las tesis de CDC.

Algo parecido dijo también el presidente de la Generalitat. Consciente de la importancia de la amenaza de ruptura, Mas afirmó que «no hay problemas graves dentro de CiU» e instó a aparcar las diferencias por el bien del proceso soberanista: «No perdamos de vista lo que nos estamos jugando. Todo el resto de cosas son secundarias ante la magnitud del reto de este país».

Con Duran en Chile, como presidente de la comisión de Exteriores del Congreso, se sucedieron los comunicados indignados de UDC. El de la mañana pedía a CDC «respeto» por el partido, que cuenta con 13 de los 50 diputados de CiU en el Parlament. En el de la tarde, mucho más duro y firmado por el secretario general de UDC, Josep Maria Pelegrí, la formación democristiana reta a sus socios a que revisen el acuerdo de federación, si les disgusta.

«Es una declaración doblemente irresponsable, por lo que supone de negación de la identidad propia de los partidos que integran la federación y porque es un ejemplo paradójico de desviar la responsabilidad propia de lo que no ha sido un buen resultado electoral», añade Pelegrí sobre el comunicado de CDC, que llega a calificar de «sectario».

También hubo espacio para las críticas en las redes sociales. Fueron durísimas en algunos casos, sobre todo en el de la portavoz de Unió, Marta Llorens. «¿CDC de Barcelona quiere hundir al presidente [de Unió]? ¿Para presentar a quién? Más valdría que se preocupasen por el embargo de su sede», escribió, en alusión a una de las decisiones del juez del caso Palau.

El propio Duran se refirió al asunto con un tuit desde Chile, el mismo lugar donde viajó poco después de la sentencia del caso Pallerols. «En Chile me encuentro con un comunicado de CDC de Barcelona ciudad. ¡Siempre sorpresas en Chile! Es una gravísima irresponsabilidad. Espero [a ver] qué dice CDC nacional», afirmó.

 

Mas suplica a los socialistas que voten ‘sí’

· El PP afirma que el texto que se aprobará hoy «rompe el marco constitucional»

La importancia que CiU concede al voto del PSC en la declaración de soberanía que hoy aprobará el Parlamento catalán quedó clara ayer, cuando el propio Artur Mas echó mano de un tono de súplica para pedir a los socialistas que apoyen el texto. «Habrá un lado con una gran mayoría, en el que el PSC debería estar, y otro, legítimo, con una minoría muy clara», apuntó el presidente de la Generalitat. Consciente de que el sí del PSC está cada vez más difícil, Mas lo intentó con la pedagogía para atraer a los socialistas hacia una declaración que, sin su plácet, saldrá adelante sólo con el apoyo de los partidos nacionalistas -CiU y ERC- y de ICV. «No se vota si Cataluña debe ser un Estado, sino si tiene capacidad para decidir su futuro», afirmó, tras advertir al PSC de que, si no cede, votará junto al PP y Ciutadans.

En cualquier caso, el presidente catalán aseguró que el plan soberanista que ha emprendido seguirá adelante con o sin el PSC: «Si es con los socialistas, mejor. Pero si no, no podemos frenar el proceso».

La propuesta que hoy votará el Pleno ha sido consensuada por CiU, ERC e ICV, que suman 84 diputados de los 135 de la Cámara. Estos números, que constituyen una holgada mayoría, están sin embargo lejos del objetivo que se había marcado Mas en esta fase del «proceso»: se había propuesto que dos tercios del Parlament votaran sí para dar así el primer paso hacia la consulta soberanista. La CUP aún no había decidido ayer su voto.

El texto consensuado por esos tres partidos define a Cataluña como un «sujeto político y jurídico soberano», y compromete al Govern a «utilizar todos los marcos legales existentes para hacer efectivo el fortalecimiento democrático y el ejercicio del derecho a decidir». Precisamente, esta falta de concreción en cuanto al respeto a la Constitución es uno de los aspectos que molestan al PSC.

A este respecto, la secretaria general de ERC, Marta Rovira, afirmó que «la soberanía no puede estar limitada por ninguna ley» porque «las leyes en ningún caso pueden secuestrar la democracia».

En cuanto a los partidos que votarán no, el portavoz parlamentario del PP, Enric Millo, aseguró que hoy «será un día triste» porque el texto que se aprobará «contradice el marco constitucional y estatutario». Su homólogo de Ciutadans, Jordi Cañas, afirmó que la declaración supone «una hoja de ruta hacia la secesión, auspiciada por un Gobierno sedicioso» que en su opinión usa la Cámara «como un teatro».

EL MUNDO 23/01/13