Cuando el gurú es el podemita Krugman

EDURNE URIARTE, ABC – 07/07/15

· Si los podemitas griegos ahora chantajean al resto de Europa aún con más arrogancia es porque su posición tiene apoyos más allá de la extrema izquierda.

¿Cómo hemos llegado a esto? ¿A que un país vote masivamente por el impago de sus deudas, por la ruptura con Europa, por el odio y el resentimiento, por el chantaje, por la irresponsabilidad, por el extremismo? Por supuesto que la respuesta es compleja e incluye desde responsabilidades de los anteriores gobiernos griegos hasta esa cultura mayoritaria de la culpa ajena imperante en los Estados del bienestar actuales. Pero hay, además, un factor ideológico e intelectual esencial, que es la centralidad del discurso político y económico podemita en los principales medios progresistas de referencia americanos y europeos. Y la consecuente percepción ciudadana de que ese discurso puede ganar, ahora contra las instituciones europeas.

Si los podemitas griegos han ganado el referéndum y ahora chantajean al resto de Europa aún con más arrogancia es porque su posición tiene apoyos que van mucho más allá de la extrema izquierda. Y no me refiero a la extrema derecha europea, que gana muchos votos en algunos países pero tiene poca capacidad de influencia en las élites europeas. Me refiero a los líderes intelectuales del progresismo cuyas posiciones coinciden plenamente con la extrema izquierda y cuyo representante máximo es Paul Krugman.

Cuando los artículos económicos de referencia de The New York Times y, por lo tanto, del progresismo europeo son los de Krugman, resulta que la posición de los extremistas griegos o españoles va mucho más allá de la propia extrema izquierda. Por ejemplo, los últimos dos artículos de Krugman, uno antes y otro después del referéndum, destacados en lo mejor del papel y en la primera plana digital de ese medio. ¿Conocen el discurso de Pablo Iglesias en esta materia y en la económica y política en general? Pues el de Krugman es exactamente igual.

Antes del referéndum, el sábado, pedía el No en contra de los malvados acreedores que quieren «humillar» a los griegos «e imponer el desempleo masivo», consigna para la cual argumentaba que los países cumplidores de las reglas europeas como España están en una situación de «desastre» comparable a la de Grecia («Europe’s Many Economic Disasters»). Y después del referéndum, ayer, celebraba que no hubiera triunfado la campaña de «acoso e intento de aterrorizar a los griegos», para concluir que, si no ceden los «tecnócratas» europeos que pretenden «desangrar» Grecia, a los griegos les irá mejor fuera del euro («Ending Greece’s Bleeding»).

Y este Pablo Iglesias de la economía que destila habitualmente su odio y resentimiento contra la derecha, la estadounidense especialmente, en los principales medios del progresismo mundial, es una referencia para quienes presionan y deciden en Europa, he aquí la cuestión. Por eso creen los griegos que pueden imponer su chantaje. No se trata únicamente de la fuerza de quien debe demasiado, también cuenta la legitimidad de su posición en los círculos de creación de opinión en Europa.

Y si lo consiguen, aun parcialmente, no sólo se reforzará la extrema izquierda del resto de países, la nuestra en especial, sino que los ciudadanos que han votado responsabilidad dirán que hasta aquí hemos llegado, que si no paga Grecia, tampoco pagaremos los demás. Que nos apuntamos todos a hacer un Krugman a los acreedores.

EDURNE URIARTE, ABC – 07/07/15