Cubillas abandona la dirección del exilio etarra en Venezuela tres décadas después

EL CONFIDENCIAL 10/03/14

· Sigue siendo reclamado por la justicia española

El histórico dirigente de ETA en Venezuela, José Arturo Cubillas Fontán (San Sebastián, 1964), reclamado desde 2010 por la Audiencia Nacional para ser juzgado por los delitos de “conspiración para acometer homicidios terroristas y tenencia de explosivos en colaboración con banda armada”, ha abandonado las funciones de dirección del colectivo de etarras refugiados en ese país que ejercía desde que aterrizó en Caracas huyendo de la Justicia española hace casi tres décadas. Fuentes de la lucha antiterrorista aseguran que los nuevos jefes de la nutrida retaguardia de ETA en Venezuela son Xabier Arruti Imaz, José Luis Koldo Zurimendi Oribe y María Asunción Arana Altuna, otros tres reconocidos miembros de la banda que también llegaron a Venezuela en los años 80.

Según las mismas fuentes, el relevo se ha producido en los últimos meses por decisión del propio Cubillas. No sólo ha abandonado las funciones de dirección del colectivo de etarras. También ha decidido pasar a un discreto segundo plano en el régimen del presidente Nicolás Maduro. Documentos oficiales a los que ha tenido acceso este diario prueban que el integrante de la banda terrorista dejó el año pasado la Corporación Venezolana de Alimentos, la empresa pública encargada de la gestión de las fincas agrícolas expropiadas por el Gobierno. Ahí llegó en 2011 procedente del Instituto Nacional de Tierras (INTI), otro organismo público responsable también de la explotación del patrimonio rural del Estado. 

En todos esos movimientos contó siempre con el respaldo del fallecido Hugo Chávez, que lo situó en esas empresas para disfrazar la estrecha relación orgánica y económica que mantuvo su Ejecutivo con la banda terrorista. De hecho, Cubillas era el encargado de conectar a la administración bolivariana con ETA y con las FARC, la otra gran organización terrorista apadrinada por el chavismo.

Sin embargo, Cubilllas ha abandonado la dirección del colectivo de etarras en Venezuela y también toda relación con la Administración venezolana. En concreto, según un informe del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, Cubillas salió de la Corporación Venezolana de Alimentos en mayo de 2013. Desde entonces no tiene ninguna relación oficial con ningún organismo público de ese país, aunque su esposa, la venezolana de origen vasco y licenciada en Periodismo Goizeder Odriozola, sigue formando parte del núcleo duro del régimen.

Huidos con historial asesino
Cubillas llegó a Venezuela huyendo de la Justicia española, que le acusaba de participar en tres asesinatos como integrante del llamado comando Oker. Entre sus victimas se encuentran el Policía Nacional Máximo García y un guipúzcoano de origen gallego acusado falsamente por la banda de ser un narcotraficante, Ángel Facal

Los tres etarras que han asumido la dirección del vasto entramado de la organización terrorista en Venezuela son Xabier Arruti, Koldo Zurimendi y Asun Arana, alias Olivia, que también llegaron a Suramérica con las manos manchadas de sangre. Arana, que también trabaja como funcionaria para el Gobierno venezolano en el Instituto Nacional de Tierras, es viuda del histórico etarra José Miguel Beñarán, alias Argala, implicado en el atentado contra Carrero Blanco. Por su parte, Arruti es propietario del restaurante playero Txalupa, en el municipio costero de Chichiriviche, y es delegado del partido chavista en esa comarca. Huyó a Francia y luego a Venezuela cuando fue desarticulado el comando del que formaba parte tras su intento fallido de asesinato de un inspector de la Policía Nacional. Y, por último, Zurimendi se estableció en Caracas tras detectarse su integración en ETA. No ha tenido actividad conocida pero es un habitual en todas las conferencias que se celebran en Venezuela para denunciar la supuesta represión del pueblo vasco y el imperialismo del Gobierno español. 

Responsable de la estructura de acogida
El paso atrás de Cubillas es una novedad significativa en la estructura internacional de ETA. Después de todo, es el principal responsable de que Venezuela haya sido uno de los santuarios más importantes de la organización terrorista en sus cinco décadas de historia. Se calcula que en la actualidad hay más de 50 miembros de la banda escondidos dentro de sus fronteras. 

Al igual que Arruti, Zurimendi y Arana, Cubillas llegó a Venezuela a finales de los años 80 tras el fracaso de las conversiones que mantuvo el Ejecutivo de Felipe González con la dirección de la organización terrorista en Argelia. Fue el encargado de dirigir desde entonces el llamado comité de acogida de refugiados políticos vascos, en la práctica, la estructura de la banda encargada de esconder y dar soporte económico a los pistoleros que llegaban a Venezuela huyendo de las Fuerzas de Seguridad españolas.

La relación del chavismo con ETA
El ascenso del chavismo encomendó a Cubillas tareas de mayor relevancia para el funcionamiento de ETA. A comienzos de la pasada década, el fugitivo de la organización terrorista aprovechó sus buenas relaciones con Hugo Chávez para impartir en suelo venezolano cursos de formación a etarras y para organizar también encuentros de intercambio de objetivos, información y experiencias entre miembros de ETA y de las FARC colombianas. 

La Justicia española le reclamó en 2010 cuando aparecieron documentos en el ordenador del fallecido jefe de las FARC Carlos Roberto Reyes que revelaban la existencia de esos encuentros entre ETA y la guerrilla colombiana. El juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco acusó incluso a Cubillas de conspirar para tratar de matar en suelo español a los expresidentes de Colombia Andrés Pastrana y Álvaro Uribe. Documentos de Reyes acreditaban que ETA había ofrecido su infraestructura a las guerrillas de las FARC para facilitarles el acceso a ambos mandatarios.

El Consejo de Ministros llegó a solicitar formalmente en octubre de 2010 su extradición a España pero el Ejecutivo de Chávez rechazó la petición escudándose en que Cubillas era un ciudadano venezolano de pleno derecho y que los convenios bilaterales no permiten la entrega de nacionales. El Ministerio Público venezolano le tomó declaración pero rechazó entregarlo. Tras ese episodio, que provocó un agrio intercambio de declaraciones entre los Ejecutivo de España y Venezuela, Cubillas continuó su vida como si no tuviera ningún problema con la Justicia. Pero la orden de extradición a territorio español sigue en vigor y los crímenes que comentió aún no han prescrito.