Dios bendiga a España

ABC 13/07/16
ANTONIO BURGOS

· ¡La que le habrían liado a cualquier político si al final de un discurso invoca al Altísimo y nombra a la Patria!

SIEMPRE mantuvo Carlos Herrera entre los colaboradores de su programa, hasta su temprana muerte, a un raro ingenio sevillano, uno de los últimos bohemios, versificador inspiradísimo, dibujante en «La Codorniz», humorista de pura cepa: José Antonio Garmendia. Garmendia escribía en los veladores y mostradores de sus bares preferidos. Y una vez que cambió de periódico, le preguntaron: –José Antonio, ¿tú dónde escribes ahora? Y respondió con su retranca, su larga barba blanca patriarcal, sus cadenas al cuello y su poca vergüenza:

–¿Dónde voy a escribir? Donde siempre he escrito: ¡en los bares!

Decía «control, control» y salía por la radio la gracia infinita de sus versos. Su guasa. Y Herrera nunca lo dejaba en tierra cuando la troupe de su programa iba a hacerlo fuera de Sevilla. En tales casos, Garmendia estaba en el aeropuerto o en la estación tres o cuatro horas antes de la salida. Era de los míos: de los que temblamos con sólo pensar en perder el avión. Con esa antelación cogió el avión a Nueva York con Herrera, una vez que fueron allí a hacer un programa especial. Y de vuelta ya a Sevilla, el primer día que intervino en la radio, le preguntó Herrera con esa voz de adagio maestoso que pone para las ocasiones solemnes:

–José Antonio, ¿qué te ha gustado más de Nueva York? Respondiole Garmendia, a la velocidad del genio: –¿A mí de Nueva York? ¡Lo que más me ha gustado de Nueva York ha sido venirme pá Sevilla!

Algo por el estilo diría servidor si me preguntaran qué me ha gustado más de la visita relámpago de Obama a España. Contestaría:

–Lo que más me ha gustado de la visita de Obama a España ha sido su forma de irse. –¿Cómo su forma de irse? –Sí, ese discurso final en la Base de Rota, ante los militares americanos y españoles y sus familias: lo de «Dios bendiga a España». Óooooooole.

Claro, se nota que Obama es estadounidense y nadie ha protestado. ¡La que le habrían liado a cualquier político español si al final de un discurso invoca al Altísimo y nombra a la Patria, y dice, como en una oración, «Dios bendiga a España»! Aquí a los políticos difícilmente les perdonan algunas oraciones gramaticales, así que ni te cuento las oraciones religiosas de invocación y fe en el Creador… Y no sólo digo ya citar a Dios, lo cual es políticamente incorrectísimo, sino nombrar a España como España, y no como «este país», o eso tan progresista (y tan cretino) de «Estado Español». Que no saben los que tal dicen por no mentar el bendito nombre de España que eso ponían, «Estado Español», para tirar por la calle de en medio entre República y Monarquía, los primeros sellos de Correos emitidos por el Gobierno de Franco en Burgos al comienzo de la guerra.

Me ha divertido mucho el silencio de los progres oficiales y de los inquisidores del Santo Oficio de lo Políticamente Correcto sobre esta despedida de Obama, omitida en casi todos los medios, y ni te cuento en La Sexta y en La Cuatro. Despedida que no les engaño si les confieso que me ha dado envidia, que un político pueda decir «España» y «Dios» sin que inmediatamente salga una voz del tendido y le grite: –¡Pedazo de facha! Salva además a Obama que es demócrata y Morenito de Hawái. Así que ni toserle, aunque crea en Dios y en España, y se enorgullezca de ser nuestro aliado. Vamos, como que los acomplejados partidos de derechas, para cierre de sus mítines de campaña, en vez de artistas deberían contratar a Obama, para que terminara diciendo lo que nadie se atreve: «Dios bendiga a España». Que falta nos hace.