Gabriel Sanz-Vozpópuli

  • El Gobierno, en su afán por dividir a los ‘barones’ del PP, ha ofrecido a las autonomías un déficit ‘a la carta’ y puede dar el golpe definitivo a la igualdad entre españoles

El Gobierno ha fijado un déficit del 0,1% del PIB para todas las autonomías en el techo de gasto que ha presentado a las autonomías como paso previo a los Presupuestos Generales del Estado 2027, pero -siempre hay un pero- se abre a modular “objetivos asimétricos” de déficit en función de la salud de las finanzas públicas de cada territorio.

En Román paladino: que las autonomías más endeudadas, fundamentalmente Cataluña, no nos engañemos, puedan seguir endeudándose y tarden todavía más años en volver a la senda del equilibrio presupuestario; alimentando así sine die la pescadilla (deuda pública/empobrecimiento privado) que se muerde la ola en un país con un problema de productividad y empleo precario, que no augura nada bueno para las siguientes generaciones.

Y todo. ¿Para que? Pues para que el señor presidente del Gobierno pueda presentarse a la reválida en las urnas, allá por febrero o marzo de 2027, como el campeón de la España diversa frente a la carpetovetónica que representan PP y Vox; peor aún, frente a unos Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal insensibles a las necesidades de las gentes en las autonomías y ayuntamientos gobernados por ellos.

Un caramelo envenenado

Si no estuviéramos hablando de esta España con escasa, por no decir nula, formación económica que, además, es devota del gratis total -gratis únicamente significa que lo paga otro-, la estrategia del Gobierno promovería un rechazo colectivo, pero enganchados como estamos a la teta de lo público sn matices debe encender todas las señales de alarma.

Porque, ¿Qué es, exactamente, lo que proponen a las autonomías el Gobierno y el flamante nuevo ministro de Hacienda, Arcadi España? ¿Gastar mejor en los servicios públicos o barra libre en año electoral? Más bien lo segundo.

Todo un caramelo envenenado que Pedro Sánchez propone a los barones populares, sabedor de sus estrecheces presupuestarias, para camuflar de paso sus compromisos con ERC y con el presidente de la Generalitat, el socialista Salvador Illa, que son quienes tienen que lidiar de veras con una deuda elefantiasica tras quince años de procès independentista, ilegalidad por doquier y gestión disipada de las cuentas públicas catalanas.

Lo mejor de todo es que todos saben que todo es mentira: ni la senda de déficit ni los presupuestos se van a aprobar, porque el PSOE ya no tiene mayoría parlamentaria; lo peor, el mensaje que va a quedar: ese sálvese quien pueda y el que venga detrás (Feijóo) que arrée. Todo un canto a la irresponsabilidad fiscal en un momento en que Europa vigila de cerca a ese sur siempre visto manirroto por los austeros países del Norte.

Una ‘Carta a los Reyes Magos’

Pedro Sánchez quiere quedar bien con ERC y con el resto de sus socios periféricos, a excepción de Junts per Catalunya, que ya le ha dicho que “la legislatura está acabada”, pero, sobre todo, quiere quedar bien con sus votantes. El aumento de gasto será del 6,6%, una auténtica Carta a los Reyes Magos de imposible cumplimiento para este Ejecutivo o el próximo -insisto, el que venga detrás que arrée- que tiene la virtud de que es música celestial para quien lo está pasando mal.

¿Quien se va a negar a que le suban cualquier subsidio o a beneficiarse del aumento de cobertura de otros que aún no percibe? Estamos en el país del Lazarillo de Tormes, recuerden, ese en el que un millón de personas diariamente no acude a su puesto de trabajo por enfermedad, real o simulada, como denuncian la patronal y, en voz baja, muchos técnicos del propio Gobierno y hasta de algún sindicato.

Esa España, prosigo, en la que diez millones de pensionistas reciben una renta de jubilación que, comparada con las que se pagan en otros países europeos, supone una sustancial revalorización respecto a la renta del trabajo percibida durante toda su vida laboral. Y, a buen seguro, merecida después de años de ímprobo esfuerzo para sacar a su familia adelante.

De poner orden en todo ello habrá de ocuparse el siguiente Gobierno -el que venga detrás que arrée… y recorte, se debe repetir para sí Pedro Sánchez en la soledad de La Moncloa- y mientras tanto disfrutemos e intentemos rentabilizar nuestro relato de nueva pluralidad territorial “asimétrica”, así caigan chuzos de punta con la corrupción… Y si cuela en las urnas, cuela