Iñaki Ezkerra-El Correo
- El PNV y los socialistas andan piando y enseñando las plumas, dándose celitos, pero la sangre no llegará al río
Es el problema de las metáforas: disparan la creatividad no solo de quien las usa sino también de quien las escucha. Aitor Esteban vio agua en la piscina de ese nuevo Estatuto en el que quiere nadar de la mano de Bildu y el PSE recurrió a la IA para hacerse un meme inocuo que ha abierto entre ambos partidos una crisis calificada de profunda por sus propios actores. No muy profunda cuando el PNV no tiene la menor intención de alejarse del PSE ni con agua hirviendo y cuando da la casualidad de que el agua al que se refiere Aitor Esteban es el propio Pedro Sánchez. Si los nacionalistas no sacan ahora agua de la piscina, el pozo o las alcantarillas sanchistas, no la van a sacar de ninguna parte, lo cual es una obviedad que convierte las amenazas y amagos peneuvistas de no darle al Gobierno ni agua en una redundante agua de borrajas, o sea, en un chapoteo inocente o una pueril aguadilla al estilo de las que practica Míriam Nogueras con cara de malísima de la Factoría Disney.
Al PSE no le ha gustado el guiño del PNV a Bildu, como al PNV no le gustan los guiños que le hacen a Bildu el PSE y el PSOE. En alguna ocasión no muy distinta en el fondo de esta, allá por el año 1998, Arzalluz llamó a ese tipo de gestos «ritos del apareamiento entre animales». En efecto, el PNV y los socialistas andan piando y enseñando las plumas, dándose celitos, pero la sangre no llegará al río y, como hacen siempre, se acabarán entendiendo. Aitor Esteban quiere rebañar el plato de la legislatura sanchista pero le falta convicción para exigir ese «nuevo estatus» con el que ya daba la tabarra de tarde en tarde incluso el tranquilo Urkullu, el hombre que dio carpetazo a los Lizarras y a los Estados libreasociados; que no siguió la deriva catalana y rehízo con inteligencia táctica el electorado del partido o hasta lo hizo crecer con su oferta de dique capaz de contener al populismo antisistema aliado al secesionismo. ¿Quiere el PNV volver a aquellas andadas en este momento crítico?
Es una cuestión de biorritmos políticos. Para un órdago de esa índole, necesitaría recuperar la temperatura anterior a su desalojo de Lakua y de Ajuria Enea en marzo de 2009. Necesitaría un liderazgo más convincente y vehemente. Necesitaría un lehendakari flipado y siniestrillo como Ibarretxe, que luciera tonsura y se frotara las manos como un fraile escapado de ‘El nombre de la rosa’. Y necesitaría del verbo encendido del propio Arzalluz, es decir, lo que no tiene el pobre Pradales pese a sus voluntariosos esfuerzos por imitar al difunto líder en el último Aberri Eguna. A Pradales le salen gallitos cuando imita el tono de Arzalluz y así no se puede ir a ninguna parte. Volvemos al meme, al nadador Aitor y al refranero español: «Agua pasada no mueve molino».