El argumento de Artur Mas ante Europa y EEUU: el sur de España vive de Cataluña

EL ECONOMISTA, 02/05/13

«El problema es que Cataluña paga tanto a las regiones más pobres de España que su propia educación y el sistema de bienestar, así como sus carreteras y ferrocarriles, son significativamente peores que el de aquellas regiones que está ayudando». Éste es el argumento con el que la Generalitat de Artur Mas pretende convencer a los gobiernos occidentales de Europa y Estados Unidos, para que así vean con buenos ojos una posible independencia de la autonomía española. Cataluña da una Creu de Sant Jordi a un empresario que aparece en la lista Falciani.
El Govern de CiU y ERC ha puesto a toda su maquinaria exterior a trabajar, con el fin de ganar voluntades. En concreto, este Ejecutivo ha activado a sus 42 embajadas -seis delegaciones (Londres, Bruselas, Berlín, París y Nueva York) y 37 «oficinas comerciales»- para persuadir al mundo de la necesidad de convocar un referéndum independentista, tal y como cuenta El Mundo.
Así, y tras el viaje de Mas a Bruselas, Cataluña ha distribuido en varias cancillerías un documento de seis folios presidido por un argumentario que explica por qué Cataluña tiene que separarse del resto de España.
La propaganda catalana, que subraya que «nadie cuestiona la necesidad de ser solidarios dentro de España y dentro de Europa», se despliega en positivo: «Como siempre, una simple lista de agravios no podrá acabar con el espíritu de tolerancia, optimismo y modernización que constituye el corazón del movimiento hacia la independencia».
Editado y distribuido con fondos públicos, el documento de Diplocat (un organismo que depende de la Secretaría de Asuntos Exteriores y de la Unión Europea de la Generalitat) asegura que «España ha decidido no ser una sociedad multicultural», al sentir amenazada su «unidad nacional». Como muestra un botón: en clara referencia al ministro de Cultura, José Ignacio Wert, el panfleto recuerda el episodio en el que se habló sobre «españolizar a los alumnos catalanes»: «Los comentarios incendiarios sobre Cataluña se han convertido un lugar común de la política española», se queja.

Contra la Carta Magna
El documento admite que la Constitución Española se diseñó para «permitir flexibilidad», peros u interpretación ha sido «echada por tierra por «los dos principales partidos políticos españoles [PP y PSOE]». En esta tesitura, muchos «se cuestionan ahora la legitimidad de una Constitución que está controlada exclusivamente por otra gente y que es habitualmente utilizada en su contra».
No obstante, el documento pone negro sobre blanco que «el movimiento de autodeterminación es pacífico y social» y, para terminar, asegura que «no depende de partidos políticos».