- Cuando eres un católico que sabe que le llevan a una muerte injusta, un martirio por su fe, sabes que te queda el consuelo de la Gracia de Dios y una vida mejor después. Cuando eres un personaje como los que nos gobiernan en esta hora, tu muerte política no te permite aspirar a una vida mejor a posteriori
Entonces el pasado jueves se dictó juicio contra Begoña Gómez y su asistente. Pero al mismo tiempo se le archivaron causas como la de haberse apropiado de las patentes que algunas empresas habían ofrecido a la Universidad Complutense y ella había registrado a su nombre. Confieso que yo sostuve desde el principio de la causa que esa de la apropiación indebida me parecía la vía más segura para la condena de Begoña Gómez. Pues va a ser que no. Pero, aun así, a pesar de que la Audiencia Provincial ha dictado por unanimidad el juicio de Gómez, pero también el archivo de dos delitos, incluido el de las medidas cautelares, lo que le permitiría estar hoy presente en New Jersey junto a su marido y la Familia Real en la final de la Copa del Mundo, vamos a seguir oyendo que es un caso flagrante de lawfare.
Hombre, no conozco un ejemplo más flagrante de lawfare que el de la Fiscalía española. No hay un caso en el que no se alinee rigurosamente con el Gobierno de la nación. Ya nos lo dijo Pedro Sánchez con meridiana claridad. ¿Quién manda en la Fiscalía? Pues eso. Pero este lawfare sería de cinco magistrados de la Audiencia Provincial de Madrid que unánimemente procesan a Begoña Gómez. Raro, raro.
No me cansaré de repetir, por la enorme gravedad del caso, que esto nos lleva por una senda que nos dirige sin remedio al precipicio. Cualquiera con sentido común comprende que no es posible que los tribunales dicten sentencias unánimes que estén políticamente motivadas. Pero ellos lo repiten una y otra vez porque no tienen otro argumento para defenderse. Y cuando llegue el procesamiento al PSOE como organización, solo tienen esta defensa. Con la que lograrán consolar, al menos un poco, a sus bases. A los militantes de a pie de su partido. Si les queda alguno.
Cuando eres un católico que sabe que le llevan a una muerte injusta, un martirio por su fe, sabes que te queda el consuelo de la Gracia de Dios y una vida mejor después. Cuando eres un personaje como los que nos gobiernan en esta hora, tu muerte política no te permite aspirar a una vida mejor a posteriori. Aunque es verdad que aquí solo matan los de un bando y los que hoy están en el poder siguen pensando cómo harán ellos para destruir el modelo de convivencia que nos dio tan buena vida y que hoy ha sido arrasado. Ya no queda casi nada. Nuestros hijos no saben lo que fue aquello. Difícil explicarles cómo fue la Transición, cómo pudieron entenderse familias que querían dejar atrás el horror de una guerra. Se trataba de perdonar, pero sin olvidar de dónde veníamos y como se había reconstruido durante décadas. Todo eso se puso en el objetivo por quien hoy parece un delincuente: José Luis Rodríguez Zapatero. Aquel a quien un equivocado Alfonso Guerra llamó «Bambi», pero que venía con cargas de profundidad para demoler todo lo que tendría por delante.
España vive hoy un momento clave en su historia. Tenemos un Ejecutivo dispuesto a ignorar todas las bases de un Gobierno según el modelo tradicional español. Y un presidente que va a hacer lo que sea por no salir de la Moncloa. No me cansaré de repetirlo. Todo indica que van a hacer lo que sea por quedarse en el poder al margen de la voluntad del común de los españoles.