- Va a ganar España. Pero, si no fuese así, el mundo hispano, nuestra cultura, nuestro idioma, nuestras familias y, en definitiva, el deporte hispano habrán ganado de igual manera
Los taxistas suelen ser unos certeros portavoces del sentir de la ciudad en la que trabajan. Su actividad les permite escuchar a muy diversas y plurales voces. Ayer, en Bilbao, el taxista que me llevaba de regreso al aeropuerto me dejó claro que en la capital vizcaína el ambiente ante el partido de hoy entre España y Argentina es el de las grandes ocasiones. Le comenté que en algún diario local había leído que el Ayuntamiento se había negado a colocar una pantalla gigante. «No se preocupe –me contestó–, eso son cosas de políticos; aquí todo el mundo quiere que gane España y ya verá mañana –por hoy– como Bilbao entero se echa a la calle si ganamos».
El taxista bilbaíno conoce mejor a sus vecinos que Pradales, el burgalés, o que Esteban, el de Soria. En la actualidad hay problemas tan artificiales que solo los crean y los viven una clase política mediocre que no posee más oferta para sus conciudadanos que el autoodio.
Hoy es un día especial para el fútbol mundial. En una de las grandes capitales del globo terráqueo, España y Argentina se juegan el cetro del balompié. Lo hacen dos selecciones que hablan español, uno de los idiomas más relevantes, notables y eficaces del mundo. Ojalá gane España, pero, si no fuese así, ojalá ambas selecciones den al mundo una imagen de civilización, deportividad, juego limpio y saber comportarse. Al fin y al cabo, el puente aéreo principal del planeta fútbol es el que une Buenos Aires y Madrid. Hasta seis jugadores del combinado argentino juegan en el Atlético de Madrid. El Barcelona moderno no se entiende sin Messi. En La Coruña todavía está tatuado el amor de Scaloni por la ciudad, y muchos esperamos que vuelva de entrenador para hacer de nuevo al Deportivo campeón de Liga. Ese puente aéreo tuvo un antecedente marino en el siglo XIX y en el XX. ¡Cuántas familias españolas emigraron hasta lo más austral de Hispanoamérica! Y ahora son miles los que han regresado ya como nietos. No hay nada más noble que un pueblo pueda entregar a otro que su gente.
Hoy no es una final más. Hoy es una final en la que la cultura hispánica y el cordón umbilical y emocional de españoles y argentinos adquieren un protagonismo infrecuente. Las hermanas Williams llegaron a jugar, una contra otra, hasta nueve finales de Grand Slam de tenis. Para ellas, según Serena, el solo hecho de que las dos llegasen a ese partido definitivo era más importante que cuál de las dos ganaba.
No tengo ninguna duda de que va a ganar España. Pero, si no fuese así, el mundo hispano, nuestra cultura, nuestro idioma, nuestras familias y, en definitiva, el deporte hispano habrán ganado de igual manera. España es la selección preferida por los argentinos después de la suya. Lo mismo ocurre al revés. Hoy juegan la final del Mundial de fútbol dos naciones hermanas.