Francisco Rosell-El Debate
  • La gran cuestión estriba en saber cómo España se puede desembarazar de un tenebroso Gobierno que se vale de las cloacas contra sus rivales con su One amenazando con jerga siciliana al jefe de la oposición con su «sé dónde vives»

Tras ser sorprendido en una anterior sesión de control con la irrupción de la Guardia Civil en la sede del PSOE, donde dio con las agendas de su exsecretario de Organización, el imputado Cerdán, el presidente Sánchez volvía a darse este miércoles de bruces con la revelación de los dietarios y comunicaciones del expresidente Zapatero aprehendidos por la Policía Nacional. Justo cuando hacía una ardorosa palinodia de aquel con el que se embarcó en otoño de 2021 para rescatar la aerolínea hispano-venezolana Plus Ultra a cambio de que el chavismo repostara su ambición de presidir la Internacional Socialista.

Después de descalificar por enésima vez a los medios de comunicación que le sitúan ante el espejo de sus atropellos y procurar invalidar con hechos alternativos resoluciones judiciales del calibre de la condena unánime del Tribunal Supremo al sanchismo en la persona de su exvicetodo Ábalos, quien se prevalió de su posición en el PSOE y en el Gobierno para perpetrar delitos por valor de 24 años de presidio, el inquilino de La Moncloa debiera haber exclamado «virgencita que me quede como estaba». Como el célebre caballero sevillano don Diego de Tello tras acudir a la capilla de la Virgen de la Consolación para que le sane el ojo maltrecho refinando pólvora. Al no cavilar mejor majadería que untar su ojos con aceite de una lámpara del templo, notó que, al intentar abrirlos, no veía ni por el bueno ni por el malo implorando: «¡Madre de Dios, siquiera el que traje!».

No en vano, más allá de la farsa de una comparecencia que refrendó que no puede permitirse dimitir para no perder sus aldabas ante una imputación que le atormenta como la pesadilla de Macbeth tras asesinar al rey de Escocia, los dietarios del comisionista ZP afloran una especie de «gobierno oculto» en el que, privatizando el poder sin fiscalización, el presidente y el expresidente ventilan asuntos de Estado con ministros que reportan a quien, según ‘Noverdad’ Sánchez, lleva quince años apartado de la vida pública. Esas 25 citas con Sánchez, más los subsiguientes despachos con sus ministros, en especial con Bolaños, apuntalan la existencia de un tinglado criminal que encabezaría Zapatero y que aprovecharía su ascendencia gubernamental para el tráfico ilícito de favores bajo mordidas que superarían cientos de miles de euros sumados al millón largo del ajuar de joyas hallado en la caja fuerte de su despacho.

Tal componenda la explica de forma meridiana, en House of cards, el presidente Frank Underwood cuando, ante la inminencia de un impeachment, renuncia inadvertidamente para que lo reemplace su mujer. «¿Dónde reside –le pregunta a ésta– el auténtico poder? Te lo diré: en el poder tras el poder. No se trata, Claire, de quien habita en la Casa Blanca, sino quien la controla. El poder real no mora en ella, sino más allá conservando los vínculos. Mira, de seguir adelante, conmigo en el sector privado y tú en el Despacho Oval, la Casa Blanca será siempre nuestra».

En paralelo, los panas «P.S.» y ZP han dispuesto de una cloaca –«¡Qué bien ha estado Leire [Díez]» le dice el expresidente a su secretaria Gertrudis Alcázar, tras manifestar ésta que no era «ni fontanera ni cobarde»– reactivada desde Ferraz y La Moncloa al día siguiente de que Begoña Gómez fuera encausada por el juez Peinado al que el Consejo General del Poder Judicial, suplantando a la Audiencia Provincial de Madrid, ha abierto expediente al argüir, para retirarle el pasaporte, que sus escoltas podrían coadyuvar a una hipotética fuga. Coincidiendo con la escandalera de quienes se olvidan de precedentes como los del prófugo Puigdemont y otros, las conversaciones incautadas a Zapatero han facultado conocer que éste solicitó a sus escoltas que obtuvieran el informe que el «Pollo» Carvajal, exjefe de la Inteligencia Militar chavista, remitió en 2021 a la Audiencia Nacional de la mina de oro del expresidente en Venezuela, así como sus contactos con la cúpula de la Policía Nacional que le investiga.

Diríase que Peinado no anda tan descaminado con una banda que se vale de los instrumentos del Estado para fechorías que no se circunscriben a España sino que se extienden allende del Atlántico (Hispanoamérica) y del Pacífico (China). No extrañe, por tanto, que Zapatero y Begoña Gómez desistan de defender su inocencia escudándose en la nulidad de sus causas a la espera de que, en última instancia, los salve Conde-Pumpido desde el Tribunal Constitucional al ser uno de los suyos desde que manchó la toga de fiscal general con el polvo del camino.

Con respecto a un impostor con vitola de filántropo como ZP, llama la atención que aún persistan quienes aseveren que ‘Mr. Bean’ se corrompió fuera de La Moncloa sermoneando que su mandato no registró ningún episodio de corrupción. Nada más lejos de la realidad en quien, desde primera hora, usó su «Alianza de Civilizaciones» para tejer la red de complicidades que ha abocado a una «Alianza de Corrupciones» con la asistencia del exministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, principiando por los contratos con la Venezuela de Chávez con la venta en 2005 de fragatas por 1.245 millones hasta llegar al gatuperio de Plus Ultra.

Claro que la clave del éxito del mentiroso o del ladrón se cifra en hacer creer que no tienen talento para ello al igual que la última astucia del diablo es -como sucede con algún miembro de la trama- divulgar la noticia de su muerte. ¿O acaso alguien piensa que los convolutos, por usar el eufemismo que popularizó el embajador alemán Guido Brunner con las mordidas de Siemens para adjudicarse el AVE Madrid-Sevilla, de los 4,5 millones de la petrolera venezolana Pdvsa que se embolsó el embajador Morodo, designado por Zapatero a instancias de su ministro Bono, eran sólo para él y su grey? De no ser así, ¿el inhabilitado fiscal general García Ortiz le habría librado de la cárcel sin colaborar con la Justicia a diferencia del comisionista Aldama?

Parafraseando a Thomas de Quincey en Del asesinato como una de las bellas artes, Zapatero empezó tragando con los asesinos de ETA para pronto no darle importancia a robar, del robo pasó a la mentira y acabó por faltar a la buena educación al tener por delante, como le confesó a su fiel Gertrudis tras ser detenido su testaferro «Julito» Martínez, «una temporada ácida». Sin embargo, la gran cuestión estriba en saber cómo España se puede desembarazar de un tenebroso Gobierno que se vale de las cloacas contra sus rivales con su One amenazando con jerga siciliana al jefe de la oposición con su «sé dónde vives» y cuando aparecen micrófonos en el despacho del director general y en la sala de reuniones de la empresa Quirón Prevención para la que trabaja la pareja de su enfermiza obsesión. No es para menos cuando, además, se altera el censo electoral en una España donde el poder no se afinca en las Cortes, sino en la influencia de un expresidente que se ha hecho imprescindible para un presidente que se sostiene en la Moncloa al servicio de intereses espurios.