Iñaki Ezkerra-El Correo

  • Al regreso de ese colorista complemento ornamental se le está dando un novedoso cariz combativo

Las modas se van como vienen y vuelven como se van, pero siempre traen algo nuevo, incorporado, adquirido en ese viaje de regreso. En los últimos años, la capital de España ha recuperado masivamente el mantón de Manila en sus fiestas patronales. De hecho, este fin de semana pasado, ‘Madrid era una zarzuela’ como ‘París era una fiesta’ en la novela de Hemingway. Pero a este espectacular regreso de ese colorista complemento ornamental se le está dando un novedoso cariz combativo.

De ser una vieja prenda popular está pasando a ser un objeto de reivindicación social o, mejor dicho, está experimentando una recuperación del sentido social que quizá siempre tuvo y que pudo quedar adulterado por lo folclórico. Es lo que venía a explicar el jueves pasado en TVE Margaret Manzano, una artista catalana apasionada del textil y comprometida con esta campaña de recuperación del mantón de Manila en nuestro país. A esa prenda le otorgaba un carácter sociológicamente liberador, que jugaba a favor de la autonomía y potestad de la mujer porque ésta podía hacer con ese atuendo lo que le viniera en gana desde el momento en que era de su propiedad exclusiva: «Ella era libre de poder empeñarlo o venderlo o de usarlo para cualquier necesidad que surgiera».

Margaret Manzano es, además de una original pintora, una gran coleccionista de trajes antiguos, principalmente del siglo XVIII y XIX, aunque también alberga en su ajuar, junto a una orgía de cientos de mantones, más de una casulla sacerdotal del siglo XV. Defiende que el textil es un Arte con mayúscula que tuvo grandes fieles como Sorolla o Julio Romero de Torres y vive entregada a la recuperación, conservación y difusión de ese legado que forma parte de nuestro patrimonio colectivo y que es fruto del trabajo minucioso de personas de épocas pasadas que merecen ese reconocimiento.

De lo popular a lo social. La verdad es que todo lo que rodea a las Fiestas de la Virgen de la Paloma tiene un cariz antisexista, igualitario y hasta feminista. En la propia letra que Ricardo de la Vega escribió para la habanera más conocida de la zarzuela ‘La verbena de la Paloma’, la mujer se rebela ante el chulapo que la interroga celoso. Cuando éste le hace la célebre pregunta –«¿Donde vas con mantón de Manila?»– y le pide cuentas por su nuevo acompañante y rival, ella le reta y reprocha su machismo. Y cuando el despechado chulapo intenta recuperar el terreno –«¿Y si a mí no me diera la gana/de que fueras del brazo con él?»– ella le responde brava: «Pues me iría con él de verbena/y a los toros de Carabanchel».

La clave de esa seguridad, ese valor, ese empoderamiento, que fue antes castizo que ideológico, está en el mantón de Manila. Lo explicaba muy bien Margaret Manzano en el reportaje de TVE: «Lo más importante es que el mantón te abrace».