Els altres catalans

ABC 27/09/15
ANTONIO BURGOS

· Pienso en los que no quieren votar separatista porque se sienten catalanes hasta las cachas, pero catalanes de España

SÍ, he escrito el título en catalán, ¿passsa algo? No, no es para irme acostumbrando a la que se nos viene encima, si la Virgen del Montserrat no lo remedia. Aunque tampoco me fiaría yo mucho, porque algo se le debe de haber pegado a la Moreneta con esos monjes en su abadía. No, no he titulado en catalán para irme soltando; no creo que vayan a declarar tan hermosa lengua obligatoria en todo «el Estado Español», como dicen los gachés con tal de no pronunciar el hermoso nombre de nuestra Patria: «España». He escrito el título en «un vaso de agua clara», como llamó a la lengua catalana Pemán en memorable Tercera de ABC. Y he puesto «els altres catalans» porque me he acordado del título del famoso libro de Paco Candel sobre los inmigrantes andaluces. Sí, el candeal Candel, el ya olvidado escritor barcelonés llegado a Cataluña desde la inmigración, autor de dos libros para envidiarle el título: «Donde la ciudad cambia su nombre» y «Han matado un hombre, han roto un paisaje». Los leí cuando no existía este Ebro insalvable de separación entre cuanto se escribía en Cataluña y en el resto de España, y viceversa. Estos separatistas han logrado acabar hasta con la literatura española escrita en Cataluña; es decir, han acabado con Vázquez Montalbán, han acabado con Marsé, y han acabado hasta con nuestra delectación al leer a Espriu o a Mercé Rodoreda.

Si al sur del Ebro (rumba, la rumba, la rumba, rúm) estamos francamente preocupados con lo que ocurra hoy en las elecciones autonómicas de una región española que a la trágala todos hemos tomado como plebiscito independentista, ¿cómo estarán hoy, ay, esos «altres catalans»? No se me quitan de la cabeza los que hoy, allí, ven tan de cerca el lío en que los quieren meter. La callejuela sin salía donde Mas, Junquera y su partía quieren que viva encerrada Cataluña, que no es de noche ni es de día, ni palante ni patrás.

Desde la Barcelona de «Els altres catalans» de Candel, la que era una isla de libertades en la España de Franco; la de las ediciones de Seix Barral; la de la «Crónica sentimental de España» de Vázquez Montalbán; la de Bocaccio; la de «Destino» revista y Destino editorial, con todo Delibes publicado en Barcelona… Desde aquella Barcelona que eligieron como patria todos los autores del «boom» de la novela hispanoamericana que se inventó la difunta Carmen Balcells, de García Márquez a José Donoso. Desde aquella Barcelona, que todo hay que decirlo, que hizo torero a Antonio Borrero «Chamaco», la de don Pedro Balañá, quizá el empresario más listo que ha dado la Historia del Toreo… Desde aquella Barcelona del PSUC y de la Asamblea de Cataluña, que eran espejo para las ansias de «Libertad, Amnistía, Estatuto de Autonomía» de muchos otros pueblos de la misma España en los coletazos de la dictadura…

Desde el recuerdo de aquella Barcelona verdaderamente libre que se cargaron los nacionalistas y los separatistas para convertirla en una catetada excluyente, dictatorial y de pensamiento único, yo pienso hoy en «els altres catalans», en los que no quieren votar separatista porque se sienten, sí, catalanes hasta las cachas, pero catalanes de España, no de los inventos de unos locos que quieren borrar con cuatro barras y una estrella el banquillo de los Siete Niños de Pujol y del Tres Por Ciento. Yo pienso hoy en «els altres catalans» que quieren llevar a sus hijos a unas escuelas donde les enseñen en español y rotular sus establecimientos en español sin que los multen. Yo pienso hoy en «els altres catalans» que han visto con dolor que la política del separatismo hasta ha conseguido dividir a las familias, como en una nueva guerra civil. Yo pienso en los abuelos de «els altres catalans» que, como Candel, llegaron de inmigrantes desde Andalucía, Murcia o Aragón, para hacer grande ese trozo de la Patria en el que ahora, ay, hasta les da miedo decir lo que piensan votar para que no les llamen españolistas. O cosas peores.