No me importaba que viese mis fotos, señor juez. Había confianza, ¿sabe?

Televisión Espantosa expresó sus dos almas ayer, al dar noticia de la bronca organizada por la chusma pro Hasel. Jesús Cintora, a quien se le afilaba la sonrisa canallita al calificar de ‘pacíficas’ las manifestaciones, mientras Ana Blanco en el informativo que seguía las definión como ‘manifestaciones de violencia extrema’.

Pablo Iglesias, que está que no para, ha declarado que la Ley de Memoria debe denunciar la violencia del Estado en la Transición. Esto es algo que le une mucho a Juan Carlos Monedero, el virtuoso de las facturas apañadas, Juanqui le llama el cursi de su jefe. Hace algunos años vi en mi librería habitual un libro de Monedero con un título que me impactó: “La transición contada a nuestros padres”. Lo hojeé y hacía juego con el resto de su producción intelectual. Y pensé que con el mismo fundamento podría escribir otro: ‘El misterio de la concepción explicado a mamá’. Recuerdo haber escrito por entonces que desde María de Nazareth no debía haber mujer alguna tan admirada por el fruto de su vientre como la madre de Monedero.

Esta era una noticia de ayer. Pero no nos cupo. Dina Bousselham, también llamada DINA-4 ha cumplkido las expectativas que teníamos sobre el azaroso asunto de su tarjeta SIMM.

Dina ha calificado la diligencia ordenada por el juez como “inútil e impertinente porque este asunto ya ha quedado acreditado en la causa. Además, Bousselham acusa al juez de no cesar en su “empeño” de inculparla tanto a ella como al líder de Podemos “en la presunta comisión” de delitos cuando, en realidad, dice, son “víctimas perjudicadas hasta la fecha” de las presuntas actividades ilícitas del entonces comisario Villarejo. También asegura que nunca ha denunciado a Iglesias y que aceptó que accediese al contenido de su tarjeta porque gran parte “procedía de su trabajo en la organización y dada la confianza” que los unía, además de que en el teléfono guardaba “fotografías e información personal e incluso bancaria” del vicepresidente segundo.

Recordarás que yo siempre he sostenido que las tan famosas como poco vistas ‘fotos ‘íntimas’ de Dina, no eran solo de Dina, que la única explicación racional de que el presidente del Grupo Z le diera a Iglesias una tarjeta que no era suya era por ser la única persona conocida que aparecía en las fotos.

Claro que tenían confianza, esto es vox populi, pero DINA 4, a la que Pablo Iglesias le puso un estanco para que callase, o sea, un panfletillo que es un modelo de lo que él entiende por periodismo.

Vayamos por partes, yo creo que esta gente, ‘gentucismo’ lo llamó Hermann Tertsch con notable precisión, se han venido muy arriba. No comprendo, en primer lugar que el juez Manuel García Castellón permita que una justiciable le ordene como llevar el sumario. Y debería profundizar en la contradicción más evidente de la moza: que habiendo denunciado el robo de su teléfono móvil, sostenga al mismo tiempo que permitió a Iglesias que accediera al contenido de la tarjeta, la confianza, ya sabes, cuando ella no permitió nada. Pablo Iglesias la recibió de Antonio Asensio y no le dijo ni pamplona, ni se la devolvió.