Enmienda sin propósito

 

Fue al comienzo de 1983 cuando Manuel Fraga definió los balbuceantes primeros compases del Gobierno de Felipe González con una sentencia rotunda: “los socialistas solo aciertan cuando rectifican”. El jefe de la oposición, Pablo Casado y su alcalde de Cabra, Fernando Priego, han defendido la pervivencia de la expresión, trasladándola en el tiempo hasta Mª Jesús Montero, aunque en esto se equivocan los populares. La portavoz del Gobierno  yerra de su buen natural y también cuando rectifica. A veces yerra porque se equivoca y otras veces porque miente.

Ejemplo de lo primero es esa permanente guerra que tiene declarada a las palabras. Ya la habíamos oído incurrir en un gerundio que también es debilidad del jefe: ‘preveyendo’. Ayer, por ejemplo, después de tantos días de pandemia dijo ‘metereológica’ sin perder el compás ni el oremus. Luego mintió, que es la especialidad de la casa, al decir que “hemos empezado a administrar la 2ª dosis de la vacuna a las personas residentes, al personal sociosanitario y a las personas dependientes. Tengo que decir que el 70% de las dosis recibidas ya se han administrado al conjunto de los ciudadanos, dato de vacunación que nos sitúa entre los países del mundo con mayor tasa de vacunación”. Israel y la España sanchista, la misma línea. O sea que dentro de 4 ó 5 meses habremos vacunado a entre 15 y 20 millones de personas.

España, según contaba el domingo Cinco Días, no está entre los 20 países del mundo que han desarrollado más iniciativas investigadoras. Ninguna propuesta española ha llegado a la fase de ser experimentada con humanos. En fin, recuerden aquel momento glorioso, 2 de abril de 2020, en que el ministro de Ciencia Tecnología comentó en rueda de prensa lo adelantados que estábamos, con un Centro Nacional de Biotecnología, que era un ejemplo para el mundo y muy bien podría ser que tuviésemos una vacuna española antes del fin de aquel mes de abril.

Por lo demás, hay que destacar la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha suspendido el decreto que aplazaba el retraso de la fecha de las elecciones hasta el 30 de mayo, festividad de Santa Juana de Arco y las vuelve a poner provisionalmente el 14-F. ‘Vuelve San Valentín’ cabría decir con el título de una película española de Fernando Palacios de los primeros años 60. La medida es provisional, porque el TSJ no anticipa su posición sobre el fondo del asunto. Aceptar el aplazamiento supondría poner en manos del Govern una varita mágica para postergar las elecciones según su propia valoración del estado de la cuestión y la marcha de la pandemia.

Mientras, otro que se ha visto obligado a envainarse sus primeras decisiones ha sido el ministro del Interior, Grande (solo por parte de padre) y Marlasca por su madre. Recordarán que apenas insinuó el alcalde de la capital la posibilidad de pedir la declaración de zona catastrófica para la Comunidad de Madrid. El Gobierno va a reconocerlo así, junto a otras siete comunidades, aunque a Madrid le darán su pellizco de monja, ya argumentan que los cálculos de Almeida están desviados. También parece que claudicará el Gobierno en el adelanto del toque de queda a las 20:00 horas, tal como decidió Castilla y León y pretenden un montón de autonomías más. Es lo que hay, así está el tema.