ERC defiende a Mas, pero ya prepara candidatos alternativos ante la negativa de las CUP

LIBERTAD DIGITAL  – 07/10/15

· El Gobierno de la Generalidad en funciones se involucra en las negociaciones porque el «president» es un «activo imprescindible» del proceso.

Las Candidaturas d’Unitat Popular (CUP) no dan su brazo a torcer de momento. No quisieron integrarse en la plataforma de «Juntos por el sí» y se resisten a investir con sus votos a Artur Mas. Recelan de sus intenciones, creen que está dispuesto a negociar con el Estado y aspiran a una declaración de independencia unilateral aunque le cueste a Cataluña la salida de la Unión Europea y del euro. De hecho, se han presentado ante la negociación con tantas líneas rojas que la contraparte ha decidido orillar el caso Mas y la declaración unilateral para centrarse en lo que definen como «hoja de ruta del soberanismo», los pasos a seguir para desconectar con España y obtener el reconocimiento internacional.

El hermetismo sobre el contenido de las conversaciones no es absoluto y los trascendidos no invitan al optimismo. Los emisarios de las CUP se manejan, afirman fuentes de CDC,. como si la última palabra fuera suya y aprovechan su condición de única bisagra posible de «Juntos por el sí» para plantear exigencias que tienen más que ver con un programa social radical (copiado de «Podemos», aseguran) que con la «cuestión nacional».

Nada que ver, lamentan, con los planteamientos que cabría esperar de David Fernàndez, a quien CDC premió con la presidencia del caso Pujol en el parlamento regional, o incluso de Quim Arrufat, el segundo del anterior grupo de las CUP. Se quejan también de la informalidad de Antonio Baños, el número uno del partido asambleario, y de las contradicciones que mantiene con Anna Gabriel, dos de la lista radical e interlocutora preferida de CDC y ERC. Baños, mientras disfruta de la notoriedad, argumenta que en buena lógica «cupaire» deben ser las bases las que decidan si apoyan o no a Mas.

En Esquerra deslizan que no pueden comenzar las negociaciones entregando a Artur Mas, pero que el presidente en funciones no puede ser un obstáculo porque nadie es imprescindible. En Convergencia y en el gobierno autonómico se escudan en que las CUP no pueden conseguir lo que no ha logrado «Madrid», esto es la derrota de Mas y con ella, el descarrilamiento del proceso. Es decir, que Mas es imprescindible y que, además, no hay proyección internacional sin Mas.

La prueba del 15

Las organizaciones dependientes de los presupuestos públicos, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, ya han comenzado a calentar los motores para una exhibición de apoyo público masivo a Mas en su particular 15 de octubre (en el que se cumplen 75 años del fusilamiento de Lluís Companys) ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). En Convergencia creen que esa adhesión popular romperá las defensas de las CUP, presionadas por medios de comunicación, empresarios y personajes como el cantautor Lluís Llach, nuevo diputado separatista.

Sin embargo, en el entorno de Mas recelan de ERC y de sus tibias posiciones. Junqueras está convencido de que su partido podría haber ganado las elecciones, aunque aceptó salvar a CDC por miedo a quedar por debajo del partido del presidente y de Ciudadanos, según predecían las encuestas de las que se hacía eco La Vanguardia. Cree también que Romeva y los candidatos republicanos salvaron a Mas de un mal resultado electoral y desconfía de las verdaderas intenciones del líder convergente, sumido en la refundación del partido de Pujol y lastrado por casos como el de su mismo padre político y el 3%.

A la espera de lo que ocurra la próxima semana en la declaración ante el TSJC de Mas, ERC y CDC tratan de seducir a las CUP con cargos institucionales, responsabilidades ejecutivas y juramentos sobre la «hoja de ruta». No obstante, en ERC trabajan ya sobre otros escenarios. Romeva y Junqueras todavía no se postulan como candidatos de consenso, pero están a la espera de que las negociaciones con las CUP lleguen a un punto muerto para dar un paso al frente o incluso proponer a la vicepresidenta del gobierno autonómico, Neus Munté, o incluso a Josep Rull, número dos de Mas en CDC como presidentes de paja.

Con todo, nadie descarta a estas alturas la posibilidad de que en febrero o marzo se celebren nuevas elecciones autonómicas ante la posibilidad de no llegar a un acuerdo con las CUP o incluso ante las grietas que ya comienzan a abrirse entre los diputados de la cuota de CDC y los de ERC en el seno de la plataforma «unitaria».