Iván Libreros-Vozpópuli
- Decenas de miles de españoles marcharon por las calles de la capital para defender los derechos de 80.000 ceutíes invadidos por Marruecos y abandonados por el Gobierno de Sánchez
El pueblo español, a pesar de su carácter liviano y esperanzador, nunca ha sido especialmente vehemente en las calles a la hora de manifestarse para cambiar el rumbo de las cosas. Algo que no desliga en absoluto la condición empática que vive dentro de cada uno de nosotros. Una solidaridad expresada con especial ahínco en los años más duros del terrorismo de ETA, cuando los cadáveres se contaban por centenares en todos los rincones de la nación.
La lucha antiterrorista nos dejó imágenes para el recuerdo como las marchas por el asesinato de Miguel Ángel Blanco, el atentado de Hipercor y el caso de Juana Chaos, entre otros. La guerra de Irak, las manifestaciones tras el 1 de octubre de 2017 o la ley de amnistía fueron otro muestrario de qué necesita un español para lanzarse a la calle. Este miércoles 2 de septiembre, y con la festividad del Día de Ceuta de fondo, el país ha decidido clamar contra el abandono e indefensión que llevan sufriendo más de un mes 80.000 ceutíes. 80.000 españoles.
Más de 300 localidades, incluyendo las principales ciudades, amén de un puñado de ayuntamientos socialistas que se han rebelado contra Ferraz, han marchado para pedir que se restituya la normalidad en la ciudad autónoma de Ceuta. A través de la Federación Española de Municipios y Provincias, y bajo el lema “por Ceuta”, millones de españoles han paralizado la nación durante unas horas. En el caso de Madrid, la protesta ha recibido un seguimiento que ha superado las 150.000 personas, según cifras del Ayuntamiento.
La plaza de Cibeles ha sido testigo de una protesta masiva, civil, firme y contundente contra el caos al que la gestión de Moncloa ha sometido a los paisanos ceutíes. Además, la población ha puesto el dedo también en el papel cómplice y ejecutor de Marruecos, socio desleal del que hasta el Partido Popular empieza a dejar caer en sus últimas intervenciones. Aunque no tenía carácter político, o así lo quiso dejar claro la FEMP, tanto ‘populares’ como Vox han apadrinado esta manifestación.
En una de las manifestaciones más tensas que se recuerdan, la gran mayoría de asistentes ha cargado a grito de “Gobierno, dimisión” y “Pedro Sánchez, hijo de puta”, confirmando el ambiente de cambio que recorre la espina dorsal del país en los últimos doce meses. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha leído el manifiesto de la FEMP en medio de un griterío absolutamente ensordecedor. Tras ello, ha sonado a todo volumen el himno de Ceuta y el de España, momento en el que el fervor popular ha estallado por completo. Jóvenes y mayores han protestado con absoluta fiereza para recuperar la soberanía perdida por la guerra híbrida perpetrada por Marruecos con el beneplácito de Sánchez.
PP y Vox lideran la manifestación
Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal han estado presentes en la plaza de Cibeles, junto a un buen ramillete de miembros de su círculo más cercano, de la dirección nacional. En el caso del político de Os Peares ha sido un día marcado a fuego, pues acudió junto al presidente Vivas a los actos por el Día de Ceuta a la capital autonómica y después ha realizado un viaje exprés para apoyar a los manifestantes en Madrid. El presidente de los conservadores ha levantado una marea espectacular de apoyo en los alrededores del antiguo palacio de Correos.
Ni las dudas sembradas a propósito por el ínclito delegado del Gobierno, Francisco Martín, ni las altas temperaturas que este miércoles han dominado a la mayoría del país han impedido a cientos de miles de paisanos reclamar el fin de este Ejecutivo, exigir un mayor control de las fronteras, dotar de todos los recursos necesarios a Ceuta para salir de la crisis y restituir la credibilidad en u Régimen del 78 herido de muerte. No ha faltado tampoco el apoyo al rey Felipe VI y la Corona española, apartada del foco de acción por Pedro Sánchez, quien ha instalado un clima antimonárquico en su Consejo de Ministros.
Al margen de Pedro Sánchez, también ha habido cánticos contra el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a quien el informe policial conocido en la mañana del miércoles deja al borde de la dimisión. El Gobierno tuvo varios avisos por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, así como del CNI y el resto de la inteligencia patria, sobre lo que iba a pasar, y nadie movió un dedo. Unos cuerpos de seguridad que han sentido el calor de los españoles concentrados en Madrid con cánticos de apoyo y muestras de cariño a los agentes apostados a lo largo de la sede del Ayuntamiento.