Pablo Sebastián-Vozpópuli

  • ¿Cuánto nos cuesta a los españoles la estancia diaria en Ceuta de cada invasor?

El ex presidente del Gobierno de Italia y de la Comisión Europea, Romano Prodi,, y el ex ministro de Exteriores de España y el ex vicepresidente de la Comisión Europea, Josep Borrell, han lanzado un artículo o más bien un manifiesto en destacados medios europeos en el que ponen en alerta la crítica situación internacional que afecta a la Unión Europea y proponen avanzar a gran velocidad hacia un proceso de integración hasta lograr en los años venideros ‘Los Estados Unidos de Europa’.

Una ambiciosa quimera que para Prodi y Borrell es la única solución posible para la UE, que hoy permanece bloqueada por la regla de la ‘unanimidad’ en los procesos decisorios que, según ellos, deben superarse por las llamadas ‘pasarelas’ de las mayorías cualificadas para evitar bloqueos en cuestiones claves como las que afectan las políticas exterior y de seguridad de la UE. Máxime cuando asistimos a una alarmante y creciente tensión internacional en la que no se descarta el riesgo de un posible ataque de Rusia a un país de la OTAN.

Urge una Europa fuerte y unida. De ahí que, mientras se reforman los viejos Tratados camino de la Unión federal, Borrell y Prodi proponen, a corto plazo, una Europa a dos velocidades en la que el ‘E 6’, donde se ubicarían Francia, Alemania, Italia, España, Holanda y Polonia, avanzaría con rapidez hacia una alianza política, monetaria, económica, tecnológica y defensiva y también de seguridad que, en la práctica política, funcionaría como federal.

Europa, rezagada en Defensa

Asimismo, la presidenta de la Comisión Ursula Van Der Leyen nos acaba de proponer un Consejo de Seguridad europeo al que además de los 27 países de la UE se podrían incorporar Gran Bretaña, Canadá, Noruega y Ucrania. Y en el caso canadiense como el primer país ‘asociado’ a la UE, lo que ha indignado a Donald Trump.

Dos proyectos necesarios el ‘E 6’ y el Consejo de Seguridad que emergen cuando se recrudece y amplía por parte de Rusia la guerra de Ucrania, (la OTAN ya ha derribados dos drones rusos en el territorio de la UE y de la Alianza Atlántica). Y cuando Europa se muestra rezagada en materia de la Defensa y un tanto aislada en la carrera para el desarrollo y el control de la inquietante inteligencia artificial. Sobre la que no cesan de aparecer graves riesgos ‘apocalípticos’ sobre el presente y el futuro de la Humanidad.

Y todo ello cuando en territorio político europeo avanzan los nacionalismos de la extrema derecha, como lo hemos visto en la Sajonia alemana, y como se podría confirmar en abril del año que viene en Francia si Marine Le Pen se hiciera con la presidencia de Francia, como lo anuncian algunas encuestas. Partidos nacionalistas que gustan a Putin y que se oponen a la integración en la UE, como los que desde Escocia, Gales e Irlanda del Norte (otra de las caóticas consecuencias del Brexit de David Cameron) ahora se coordinan en Cardiff en pos de su independencia del Reino Unido, lo que también aplaude Trump.

El mismo Trump que se ha estrellado en la guerra con Irán y que no logra abrir el estrecho de Ormuz. Lo que aumenta la escasez del petróleo y los ya altos precios de los carburantes y de la inflación (la Reserva Federal de USA ha subido los tipos de interés). Hechos que podrían temer consecuencias malas para Donal Trump y para su partido republicano en las elecciones legislativas de medio mandato de los EE.UU. del próximo 3 de noviembre.

El Estado profundo

Todas estas son cuestiones importantes a las que España y sus políticos les deberían prestar mayor atención, si no fuera porque en este país ahora está: preso de la gran crisis de Ceuta, en la que Pedro Sánchez ha calificado el comportamiento de Marruecos de ‘inteligente’ (sic); y de una batalla campal entre el Gobierno del PSOE y la oposición conservadora, donde se incluye el ataque feroz de los ministros socialistas contra los jueces que investigan la corrupción del PSOE, Zapatero (José Bono podría aparecer en esta lista) y de la familia de Sánchez.

Mientras que, por otra parte, se han descubierto listas de periodistas, 288, con calificación ideológica por el ministerio de Interior, completando así el mapa de la trama de la guerra sucia y las cloacas del PSOE de Leire Díez, dibujando un frontispicio del verdadero ‘estado profundo’ que el sanchismo pretende imputar a la oposición, para tapar así sus vergüenzas y desviar la atención del problema ceutí que según Sánchez llegará a fin de año.

Un Sánchez que ahora se va a la ONU a pavonearse en los salones de la Asamblea General y a hacerse unas fotos en Nueva York con el alcalde ‘rojo’ Zohran Mandani, con quien espera establecer una relación fluida de cara a la que será su futuro internacional, tras la que se espera -si fracasa el ‘pucherazo’ de la ‘ley de nietos’-, su derrota en las elecciones generales españolas en 2027. Lo que llevará a Sánchez a buscas cobijo en el plano internacional. En el que ya dispone desde el año 2022 de la presidencia de la Internacional Socialista y desde donde promueve debates para su muy particular ‘Global Progress Foundation’, órgano desde donde piensa crear y promover (tras la senda de Zapatero) un lobby político progresista europeo, americano e internacional.

La cruda realidad

Rápido y con bastante éxito se ha movido el PP que lidera Alberto Núñez Feijóo, en el Parlamento Europeo a propósito de la invasión (no crisis migratoria) de Ceuta, lo que ha enfadado a Marruecos, que depende económicamente y en gran manera de la UE y que de momento ha arruinado el turismo español a su país. Pero el liderazgo de la oposición de Feijóo y el PP dista mucho del ideal a la vista del desastre nacional e institucional imperante. Podría decirse incluso, aunque nos parezca una boutade, que el verdadero líder de la oposición a Sánchez es el periodista Vicente Vallés, con su brillante telediario de las 9 de la noche en Antena 3 TV, desde donde día a día se le hace un duro marcaje al sanchismo sobre los temas de actualidad y con una implacable videoteca documental y gráficos de la situación español. La reciente, la pasada y la actual que suelen dejar al sanchismo al ‘desnudo’ y frente al espejo de la cruda realidad de la que huye y de la verdad que aborrecen.

Sobre todo en lo que se refiere a la autoría y responsabilidad de Marruecos en el asalto de Ceuta y en el fracaso de la prevención española, que niega el Gobierno alegando desconocimiento, lo que ha desmontado Vallés al citar una llamada del CNI al delegado del Gobierno en Ceuta en la noche del 29 de septiembre advirtiendo de la inminente llegada a Ceuta de una ‘multitud’ de invasores, lo que a la mañana siguiente el agente del CNI puso por escrito. Y lo que deja por flagrantes mentirosos a Sánchez y Marlaska.

Está claro que al PP le hace falta un nuevo equipo y una nueva estrategia de información y comunicación. Así como de un programa de futuro gobierno con las decisiones más urgentes a tomar nada más llegar al poder, y con una apretada agenda legislativa para dar un vuelco a los últimos desmanes del sanchismo. Y, si fuera posible, con la presencia en el PP del llamado por los ingleses de ‘Gabinete en la sombra’ del líder de la Oposición.

Pero ya sabemos que Feijóo no es un hombre de acción inmediata y que en su entorno más próximo no están todos los que debieran, ahí incluido algún prestigioso nombre de un experto en relaciones internacionales por ejemplo, donde parece bastante perdido el PP.  Feijóo debería seguir muy de cerca estas cuestiones y tener estudiados todos los posibles escenarios de las crisis internacionales para, llegado el caso, no tener que improvisar.

Doscientos euros por invasor

Sobre la cuestión de Ceuta, una idea disparatada política y moralmente pero quizás eficaz sería: ofrecer 200 € a cada invasor que aceptara irse voluntariamente de Ceuta. Y es muy posible que miles de los acampados acepten el dinero y se vayan (lo que no sería aplicable a los menores) con la condición añadida de que sea Marruecos quien pague la factura. O incluso España, porque ¿cuánto nos cuesta a los españoles la estancia diaria en Ceuta de cada invasor en alimentación, limpieza, sanidad y seguridad?

También esa propuesta económica, que a lo sumo podría llegar a los 3 o 4 millones de euros, la podría aportar la UE ahora que la presidenta de la Comisión Europea, Von Der Leyen ha reconocido que la frontera de Ceuta es de Europa. En todo caso algo hay que hacer de manera inmediata y sin esperar a finales de año como propone Sánchez, quien a buen seguro no parece muy dispuesto a pasar en Ceuta, en compañía de su presidente Vivas, las fiestas de Navidad.

Sobre todo después de la indecente respuesta de Sánchez a los periodistas que le preguntaron por los menores que siguen descontrolados en la ciudad de Ceuta a lo que el presidente del Gobierno respondió: “Eso a Vivas”. Algo de todo punto inaceptable y una pequeña venganza de Sánchez por la derrota que Vivas le infligió en el debate televisivo del pasado lunes en el que el alcalde de la ciudad autónoma lo arrasó en audiencia y en discurso. Y ojo con la negativa de Mbappe, Konate y Vinicius a apoyar sin ningunas reservas a los ciudadanos de Ceuta. Porque la indignación que han provocado en la afición blanca estallará en el Bernabéu como muy pronto se verá.