Juan Carlos Girauta-El Debate
  • Está a favor Garamendi de que España sea «un país de acogida» porque antes lo fue «de emigrantes», insultando con ello a los españoles que iban a Alemania con contrato de trabajo, a cumplir las leyes y a respetar a quienes los recibían

Imagen especular de los sindicatos de clase, la gran patronal española se ha perdido todos los fenómenos disruptivos del universo empresarial y laboral. Vive en la era de los dinosaurios corporativos, jerarquías piramidales. Si las generaciones duran quince años, como sostenía Ortega, se cumplen dos desde el estallido en España de la revolución en las tecnologías de la información y la comunicación. Se ha alterado todo: importa el resultado, la adaptación reticular, el desplazamiento hacia los eslabones de la cadena donde se crea mayor valor, la adhesión de talentos por interés compartido. Salvo que desees ser una economía de tercera. Los conceptos vigentes de trabajo y empresa ya no son los que maneja la CEOE, como puede comprobarse en los cursos que organiza con mi dinero. Han bailado un minué de varios años con Yolanda Díaz, ¡claro que las revoluciones encadenadas de dos generaciones completas les son ajenas!

El terremoto trajo la desintermediación, el fin de la distancia, sometió a las aseguradoras a comparativas inmediatas y gratuitas, estimuló la competencia, favoreció la expansión, premió el talento y la capacidad de cambiar, derribó las barreras de entrada en el sector de los medios y en muchos otros. Sobre todo, incrementó endiabladamente la complejidad del mundo. Los neomarxistas comprendieron hace cuarenta años (fecha de publicación de la obra seminal del wokismo por E. Laclau y esposa) que el concepto de clase social era inservible. La gran patronal española todavía no lo ha visto y actúa como quiso una doctrina decimonónica. Una que en Occidente ha sobrevivido solo en su faceta de «agentes sociales».

Garamendi se pronunció a favor del indulto a los golpistas catalanes: «Si las cosas se normalizan, bienvenidos sean». Hoy pone sobre el tapete una carta singular: la de «los profesionales del absentismo». Lo hace para sacar a Feijóo del jardín en que se metió. Ahora está en el jardín con él. Recordemos su absentismo en la preocupación por la mayor amenaza occidental: la inmigración masiva. ¿Cómo se va a preocupar quien está estimulándola? Asumiendo el papel de malos que el esquema burguesía-proletariado les depara a los empresarios, la CEOE muestra verdadero entusiasmo por la regularización de los que han entrado ilegalmente en España porque cobrarán salarios de miseria. Incluso tomando solo la regularización actual, son varios millones por la reagrupación familiar. Está a favor Garamendi de que España sea «un país de acogida» porque antes lo fue «de emigrantes», insultando con ello a los españoles que iban a Alemania con contrato de trabajo, a cumplir las leyes y a respetar a quienes los recibían. Mejor sería ausentarse completamente del debate que adoptar protagonismo en la estrategia de crecimiento vía inmigración indiscriminada. A esta idea catastrófica, que da muestras crecientes de inviabilidad, la llama Garamendi «moderación». A criticarla, «sectarismo».

PS/ Ninguna aplicación de IA es capaz de aportar la cifra exacta que la CEOE ha recibido en subvenciones públicas en el último ejercicio disponible. Su portal de «transparencia» trae en un documento escaneado sin desglosar.