- Primero nos llenan el país de vulnerables y luego pretenden que los remeros subvencionemos no sólo a los inmigrantes, sino también a la casta política
“Si no votas, luego no puedes quejarte”, se decía cuando creíamos que en España había una democracia. Hoy esa afirmación ha quedado desfasada y no votar es casi lo único que te autoriza a protestar, pues la abstención te salva de ser cómplice de los traidores. Desde Rajoy, que prometió bajar los impuestos y lanzó contra nosotros a Montoro sin recortar gasto improductivo, los españoles somos rehenes de los partidos. Y cuando quienes optaron por Sánchez se quejan de que en el metro viajan asfixiados por el overbooking de inmigrantes, de que la vivienda se ha convertido en un bien inaccesible o de lo mucho que ha subido la cesta de la compra, sólo cabe decirles: “Disfruta lo votado”.
Aunque, para hacer honor a la verdad, hay que decir que todos los mandatarios creen tener barra libre para llevar a cabo ideítas que nunca estuvieron en su programa: ¿alguien votó a Ayuso para que convirtiera Madrid en una ciudad-estado hispanoamericana? Ahora acaba de volver de México, donde ha animado a los mexicanos a venir aquí para huir del comunismo como si no estuviéramos gobernados por socialistas y comunistas. Como si no tuviéramos suficiente con los desarrapados que traen las oenegés negreras y con esos turistas que, en cuanto salen del aeropuerto, pagan por empadronarse, solicitan la tarjeta sanitaria y empiezan a pedir ayudas.
Colonizar distritos
Este modelo de inmigración parásita no tiene nada que ver con la que había hace 20 años, cuando nuestros hermanos espirituales llegaban a España para labrarse un futuro trabajando. Ahora, quienes vienen desde Hispanoamérica solicitan la condición de vulnerabilidad, y la mayoría de esas familias llegadas del otro lado del charco sólo se pueden permitir una habitación en la que viven padres e hijos, ¿dónde vamos a meter a los mexicanos? Pero los inmigrantes pobres no son los únicos que tensionan el precio de la vivienda, también lo hacen los ricos: como ya no queda sitio para ellos en el barrio de Salamanca, están empezando a colonizar —y encarecer— distritos que hasta hace poco eran de clase media, que ya no puede permitirse esos precios y se ve obligada a mudarse a la periferia.
Antes de importar más gente como si fuera una Sánchez cualquiera, Ayuso debería preocuparse de que quepamos quienes ya estamos aquí y redimensionar los servicios públicos. También, aumentar la frecuencia a la que pasa el metro y poner más autobuses en toda la comunidad: invito a la presidenta a que venga a ver las colas de usuarios que hay en todas las paradas del pueblo al que me he tenido que ir a vivir. Muchos inmigrantes —y cada vez más españoles— no pueden permitirse tener coche. Y, en caso de que lo tengan, son vehículos viejos que no pueden entrar en Madrid, que esa es otra: os prohíbo el coche, os recomiendo el transporte público y meto 500.000 personas más; globalismo everywhere. Haced un esfuercito y apretaos un poco, que yo ya voy en mi coche oficial.
Cuando VOX defiende la ‘prioridad nacional’ y denuncia que los inmigrantes acaparan gran parte de los recursos que pagan los españoles, Ayuso dice que “ninguna persona extranjera deja a ningún español fuera de absolutamente nada”. Pero los jóvenes de VOX no paran de subir a las redes sociales listados de ayudas que demuestran lo contrario. Pau Ruiz, más conocido en X como @Spainball, se ha tomado la molestia de averiguar cuánta gente está cobrando estas tres ayudas a la vez: Bono Alquiler Joven (6.000€), Ayuda al alquiler (50% mensualidad) y Ayuda a jóvenes desempleados y/o de bajos recursos menores de 30 años (2.000€). Aparte, podrían estar cobrando el IMV y otras. Pues bien, en la lista que Pau obtuvo tras cruzar los datos, no había ni un solo español. Tampoco existe un programa informático que detecte cuantas ayudas cobra cada solicitante, de modo que es posible acumular subsidios de comunidades, ayuntamientos, diputaciones, Estado, comarcas, etc. Los españoles sólo somos el huésped de miles y miles de sanguijuelas que, gracias a la regularización de Sánchez, no dejan de llegar.
Sin plaza en la guardería
Acaban de publicarse las listas de admitidos en las guarderías públicas, y @Spainball está publicando los baremos —una familia “en situación irregular” tiene tantos puntos como un discapacitado— y los listados de admitidos, que demuestran que la prioridad extranjera expulsa a los madrileños de los servicios públicos. Rita Maestre, esa pija de Más Madrid que cobra más de 100.000€ y que, por supuesto, es proinmigración, se volvió trending topic por lamentarse de que su hija no ha conseguido plaza. Primero nos llenan el país de vulnerables y luego, además, pretenden que los remeros subvencionemos no sólo a los inmigrantes, sino también a la casta política. A @Spainball le faltó tiempo para averiguar que en la guardería que había solicitado Rita, el 100% de los admitidos eran extranjeros.
El otro día Ayuso se mostró a favor de que mantengamos a inmigrantes que no trabajan a cambio de que tengan hijos. Considerar a los inmigrantes como fábricas de seres humanos resulta perturbador; casi tanto como entender que el PP ha entrado en la misma dinámica que Sánchez y está dispuesto a importar futuros votantes. Seguramente, ambos partidos hayan encerrado bajo siete llaves a los compañeros que les hayan explicado que si sustituyes a los españoles por extranjeros, España dejará de ser España.