La españolización de la yihad

IGNACIO CEMBRERO, EL MUNDO – 14/03/15

· Al contrario que antes, ahora los detenidos son casi siempre españoles.

· La yihad es cada día más española, algo más catalana y está más decidida a actuar en España, pero afortunadamente no lo logra.

La redada policial de la madrugada de ayer confirma un poco más esta tendencia, señalada hace meses por los responsables de la lucha antiterrorista. «Observamos una españolización del terrorismo yihadista dentro de nuestras fronteras», sostiene Fernando Reinares, investigador principal del Real Instituto Elcano.

Los ocho detenidos ayer son todos españoles –aunque cinco son también de origen marroquí–, como también lo eran la mayoría de los presuntos terroristas apresados en Ceuta y Melilla desde principios de año. Desde 2013, «el 70% de los detenidos son españoles», precisa Reinares. «De ese porcentaje, una abrumadora mayoría (80%) son nacidos en España», subraya.

Antes las cosas no eran así. Entre 1996 y 2012, sólo el 16,6% de los condenados y muertos en España en el marco de operaciones antiterroristas eran españoles. De ese porcentaje, sólo un tercio había nacido en España, mientras que los demás habían adquirido la nacionalidad tras obtener la residencia.

Los datos que proporciona Reinares demuestran que en España, como en otros países europeos, son sobre todo los musulmanes inmigrantes de segunda generación, aquéllos que con frecuencia han nacido en el país de acogida, los más proclives a radicalizarse y a apostar por la violencia.

Las células que crean se dedican primero a difundir propaganda del Estado Islámico o de la rama siria de Al Qaeda. Después adoctrinan y reclutan a jóvenes que aspiran a alistarse en organizaciones terroristas. En una tercera fase pueden planear atentados en su país de residencia. La célula desmantelada ayer «incitaba a la comisión de acciones terroristas en España», según el comunicado de Interior.

«Emerge un terrorismo autóctono», recalca Reinares, pero con vínculos organizativos con la central –Interior señala que los ocho detenidos estaban tutelados por el Estado Islámico desde Siria e Irak– y que trata de disponer «de armas de fuego» –en Ceuta se les incautó una pistola– para perpetrar atentados al estilo de los que tuvieron lugar en otoño en el Parlamento de Ottawa y en la cafetería de Sidney.

El grueso de las detenciones fueron efectuadas en Figueras (Gerona) y cinco localidades de la provincia de Barcelona. El 6 de marzo una mujer marroquí fue apresada en el aeropuerto de Barcelona cuando intentaba volar a Turquía para unirse al Estado Islámico. En febrero la Policía echó el guante a dos reclutadores en Cataluña. Después de Ceuta y Melilla, esta comunidad es la mayor cantera de yihadistas. Es también donde más musulmanes están afincados (448.000).

El yihadismo en Europa no es fruto de la exclusión social. «Los aspirantes a ser kamikazes son hombres y mujeres en busca de identidad», aseguran los expertos, como el escritor Mohamed Sifaoui. Los jóvenes inmigrantes de segunda y tercera generación no acaban de asumir la identidad del país que les acoge y tratan de encontrar otra acorde con sus raíces musulmanas. No se conforman con la más moderada, sino que optan por la más extremista.

Si Bélgica es el país que más yihadistas exportó (350) con relación a su población, es porque es el que ofrece en Europa una identidad menos clara a sus jóvenes musulmanes y también a muchos belgas de pura cepa. ¿Son valones, flamencos, bruselenses? En Cataluña, el auge del independentismo y los esfuerzos de Convergència Democràtica por atraer a los inmigrantes perturban a los musulmanes. Se preguntan si deben ser españoles o catalanes.

Para impedir la radicalización «de individuos vulnerables hay que ofrecerles una identidad colectiva fuerte, cohesionada y con claros valores democráticos», asegura Fernando Reinares. No es el caso de Cataluña. De ahí que algunos expertos teman que, a medio plazo, siga la senda de Bélgica.

IGNACIO CEMBRERO, EL MUNDO – 14/03/15