Antonio Burgos-ABC

  • Estos tiros en el pie de muchos partidos son un desprecio a los problemas verdaderos de sus votantes

Que si hay que adelantar las elecciones andaluzas o dejarlas para cuando a Moreno Bonilla le parezca conveniente… Que si hay que celebrar cuanto antes el congreso del PP en Madrid para ver quién se lleva el gato al agua… Que si a Yolanda Díaz le interesa acelerar la formación de su plataforma de ultraizquierda, ya que las encuestas dicen que Podemos está en caída libre… Y todo es una guerra de frases buscando titulares, de unos contra otros dentro del mismo partido. Quiénes se dedican a apagar hogueras, quiénes a encenderlas en beneficio propio aunque pronuncian en vano la palabra ‘unidad’. Estamos asistiendo a un triste espectáculo de codazos entre los políticos, que era lo que nos faltaba dadas las actuales circunstancias de crisis económica, social y sanitaria que atraviesa la nación.

Yo no sé estos señores en qué estarán pensando cuando todas sus luchas intestinas no sólo salen fuera del ámbito de sus partidos, sino que se airean e intentan formar bandos en torno a un apellido, a una ambición, cuando los programas casi siempre son los mismos e intercambiables. Estos tiros en el pie que se están dando muchos partidos, y no quiero señalar porque usted sabe a cuáles me refiero, son un total desprecio a los problemas verdaderos de los votantes, que, hartos de coles, a este paso van a dejar de serlo, a la vista del espectáculo que están dando quienes hasta ayer por la mañana fueron sus líderes.

Por eso me pareció bastante importante el discurso que Moreno Bonilla dio el sábado en Granada, en el congreso regional de su partido. Advirtió que a los votantes les importa una higa que se peleen entre ellos y que eso les incomoda y molesta. Que lo que deben hacer los políticos en vez de tanto pelearse entre ellos y de darse consejos los unos a los otros sobre la unidad, es ocuparse de solucionar los problemas, no crearlos. Que deben ocuparse en lo que de verdad preocupa a los españoles, por encima de las ideologías, como es el precio de la luz, que no sabes ya a qué horas has de poner la lavadora para que no sea de infarto la cifra de la próxima factura. Que deben ocuparse de solucionar los problemas de transporte que tan inquietantes desabastecimientos están originando. Que no deben aumentar la deuda pública que habrán de seguir pagando los hijos de nuestros nietos. Que no les deben traer sin cuidado los problemas del campo, del olvidado sector primario, cuando a los vaqueros les cuesta producir la leche más de lo que les pagan por sus cántaras en las fábricas. Que no deben los empresarios pagar las alegrías de gastarse en vino y almejas la hucha de las pensiones. Que no debe olvidarse que aún están esperando las prometidas ayudas muchos empresarios arruinados cuando el primer estado de alarma con el confinamiento. Pero, nada, sin conocer la humildad, no les importa más que si van a convocar el congreso o no, y si ganan ellos o los otros. Un poco de humildad y de inmersión en la realidad de los problemas de la calle no les vendría mal. y así dejarían de darse tiros en el pie y de perder votos.