ALBERTO AYALA-EL CORREO

Se acabó agosto, y la actualidad política vuelve por donde solía. Atrás quedan ‘noticias’ tan trascendentes como la barba que se ha dejado el lehendakari Urkullu. El consejo de Pedro Sánchez a los suyos para que eviten en lo posible usar corbata, como símbolo de ahorro energético. O incluso algo noticioso de verdad como el valiente paso del exalcalde donostiarra Odón Elorza de concurrir a las primarias del PSE para intentar aspirar al cargo otra vez el año que viene. Una decisión que ha agitado las adormecidas aguas del socialismo guipuzcoano y que ha sido acogida con poco estilo por la candidata in péctore del ‘aparato’ Marisol Garmendia. «Yo no hago política ‘vintage’; ahora me toca a mí», ha soltado.

Parecía que la maquinaria política iba a arrancar a todo gas el martes, con el cara a cara del Senado entre el presidente y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. Cara a cara reclamado por el político gallego, ausente del Congreso, y que Moncloa aceptó rápidamente. Un síntoma de que los socialistas se creen esas encuestas que les sitúan por debajo del PP desde antes del verano y de que están volcados para cambiarlas.

Pero no. El jefe del Ejecutivo se plantó ayer ante los micrófonos de la Ser y no desperdició la entrevista. Anunció que el Gobierno PSOE-Unidas Podemos bajará de inmediato el IVA del gas del 21% al 5%, medida que se prolongará al menos hasta final de año. Es exactamente lo que había reclamado Feijóo apenas unas horas antes y parecía su gran carta para el debate del martes.

El dirigente conservador deberá buscar, pues, otro conejo en su chistera. Además de que el político gallego no descubrió precisamente la luna cuando planteó la medida. En agosto, el canciller socialdemócrata alemán, Olaf Scholz, anunció que su gobierno iba a rebajar el IVA del gas del 19% al 7% hasta marzo de 2024. Y el dimitido Draghi hizo en octubre del pasado año otro tanto en Italia.

Será un pequeño alivio para las maltrechas economías de muchos hogares. Como lo fue en su día la bajada del IVA de las gasolinas. Medidas que tienen su parte de injusticia porque benefician por igual al millonario que al más necesitado. O la gratuidad de los abonos de transporte público que entraron ayer en vigor.

Lejos de empujar la imagen gubernamental, el paraguas social desplegado por el Gobierno de coalición no se traduce en las encuestas. Tal vez por ello, el presidente moduló ayer su mensaje. En lugar de hablar sólo de los más desfavorecidos, Sánchez aseguró hasta en nueve ocasiones que su gran preocupación serán, además de los más humildes, la crecientemente empobrecida ‘clase media’. Esa que suele inclinar la balanza electoral hacia la izquierda o hacia esa derecha contra la que cargó el presidente. «Su programa es el de las grandes energéticas y el de las grandes entidades financieras», lanzó.

La carrera electoral está lanzada. Primera parada, las municipales y autonómicas de marzo. A fin de año, las generales con La Moncloa en juego.