Rosario Morejón Sabio-El Correo
Doctora en Psicología y analista de Relaciones Internacionales
- Nadie entiende que Sánchez agradezca la «colaboración» de Mohamed VI en Ceuta
Hay varias categorías. La primera regresa de vacaciones. Son sus ilustres señorías, representantes del ejecutivo y legislativo principalmente, en la maltrecha democracia española. Los otros son los resignados de la invasión de Ceuta el 30 y 31 de julio, que volvieron a Marruecos después de su ensoñación hacia un futuro en España o Europa. El regreso a la realidad es brutal. Los políticos sanchistas no encuentran la «normalidad» en el territorio ceutí; los miles de irregulares retornados por la misma frontera del Tarajal, no calcularon bien; para ellos no existe porvenir entre los ‘caballas’. Pero el asalto no ha terminado. La permanencia de unas decenas de miles de recién llegados por la fuerza impide hablar de normalidad en Ceuta. Es el caos en aumento como el eczema en la cara del presidente de la ciudad, Juan Jesús Vivas. Este hombre no se fue de vacaciones.
La desmedida presencia de no nativos en la ciudad autónoma en condiciones precarias después de un mes de procrastinación por parte del Gobierno de Pedro Sánchez aumenta peligrosamente la crisis en la plaza española. Los viajes testimoniales de seis o siete ministros fueron respondidos por los ciudadanos con manifestaciones de rechazo y exigencias de soluciones rápidas. La indefensión de estos contribuyentes alcanzó su punto álgido con las declaraciones de la ministra de Sanidad, Mónica García. Acusó a los ceutís de xenófobos por temer la extensión de enfermedades contagiosas coincidiendo con la deambulación incontrolada de hordas de extraños desde Sierra Bullones al Monte Hacho.
Como científica, García debería conocer la diferencia entre causalidad y covarianza. Nadie acusó a nadie de mal alguno pero la coexistencia de una masa de personas sin vacunar y el crecimiento de sarna, impétigo, varicela, tuberculosis, trastornos gastrointestinales en hospitales y centros de salud ceutís es la realidad de una crisis sanitaria. No es xenofobia, ni tensión, es que en 27 días en la ciudad autónoma ‘coincide’ el aumento de desasistidos y el aumento de enfermedades infecciosas erradicadas de Europa hace tiempo. García no se disculpa; busca vacunas; la dimisión ni se contempla.
La crisis de Ceuta está revelando problemas tanto del funcionamiento del Gobierno de España como del régimen alauí y de la particular relación entre los dirigentes de estos dos países. La instrumentalización de la inmigración por parte de Marruecos y su avidez expansionista sobre dos ciudades del Norte de África que considera propias sin razones históricas, culturales, lingüísticas o étnicas son una constante provocación. En 1857, Agustina de Aragón moría en el 37 de la calle Soberanía Nacional, hoy la calle Real de Ceuta. El 2 de septiembre -fiesta de la ciudad- se conmemora la fecha en que Pedro de Meneses fue nombrado primer gobernador de Ceuta por Juan I de Portugal, tras la conquista de la fortaleza el 21 de agosto de 1415. Desde entonces el ‘aleo’ es el bastón de mando con el que las autoridades militares juran defender Ceuta, tal como hiciera, Meneses ante su rey. La ciudad pasó a la Corona española en 1580 durante la Unión Ibérica con Portugal. Ceuta se independizó en 1640 eligiendo por referéndum su soberanía española. La que Pedro Sánchez reconoció vulnerada por Marruecos en su visita fugaz el 31 de julio horas antes de su asueto estival.
La denegación de auxilio en carretera es un delito contemplado en el Código Penal (artículo 195) y en Ley de Tráfico con penas que van desde multas a prisión según la implicación del ‘pasota’. La omisión del deber de socorro a una ciudad invadida por avalanchas de migrantes irregulares, por parte de su máximo dirigente, ¿cómo se contempla? Ignorar la gravedad de la crisis de seguridad nacional en Ceuta y en la frontera Sur europea desvela nuevos aspectos de la personalidad política de Sánchez.
Más aún. Nadie entiende la exigencia del presidente español de agradecer a Mohamed VI «su colaboración en el control del asalto al Tarajal». Tampoco, la postura del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, reconociendo «la cooperación y la lealtad de Marruecos, un vecino plenamente fiable». Volvemos al lenguaje paradójico en el que los relatos inverosímiles se bombardean por doquier pretendiendo generar una realidad paralela. Seguimos lúcidos y no rozamos el punto de esquizofrenia al que conduce esta estrategia de control mental. Llegan contrastes como las informaciones de los piratas de Jabaroot que refuerzan los sucesos ceutís como un «plan urdido por altas personalidades marroquíes», eventos ajenos pues a mafias o iniciativas espontáneas de desesperados.
Según Maquiavelo, la ejemplaridad no es forzosamente necesaria. Lo que cuenta es tener la apariencia ejemplar, cualquiera que sea tu conducta. El Príncipe es virtuoso en el sentido en el que él hace lo que le es útil, incluido, a veces, abrazar el mal. La finalidad es siempre conservar el poder por el bien del pueblo. La comunidad ceutí está sumida en una desorganización grave, con secuelas de largo alcance. ¡Que no la engañen más!