Los siete reinos de Cataluña, la última teoría histórica de los independentistas

EL CONFIDENCIAL 10/08/14

¿Corona de Aragón? ¡Nooo! Nunca ha existido. Lo que había desde hace unos cientos de años era una “Confederación Catalanoaragonesa” que englobaba a siete reinos: Cataluña, Aragón, Valencia, Mallorca, Cerdeña, Nápoles y Sicilia.

Esta afirmación no forma parte de un nuevo capítulo de Juego de tronos ni de ninguna saga de películas fantásticas. Es, nada más y nada menos, que la última de las teorías de supuestos historiadores catalanes para justificar que Cataluña era independiente desde el siglo IX.

Y así explica esta teoría Víctor Cucurull en una lección magistral grabada precisamente el pasado 14 de abril. La grabación se hizo en las instalaciones de la televisión de El Punt Avui, dentro del programa Fem Via y fue patrocinada por la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC), la organización cívica que pilota el proceso soberanista catalán. Cucurull es también uno de sus dirigentes.

La forma de actuar de los catalanes, totalmente revolucionaria, se basa en pactos y de ahí, según los revisionistas, que se formase la Confederación Catalanoaragonesa. “Una cosa que se parece mucho a la idiosincrasia de Cataluña es la Unión Europea. ¿Y qué es la Unión Europea? Pues una confederación de Estados. Como la de Cataluña, Aragón, Valencia, Mallorca, Cerdeña, Sicilia y Nápoles. El éxito de este modelo hace que la nación catalana sea, en ese momento, la nación más importante del mundo conocido, exceptuando las potencias orientales como China”.

Con Fernando el Católico, Cataluña se sintió cómoda, pero a partir de Felipe II sus relaciones con España comenzaron a deteriorarse. ¿Por qué? Por la decisión de la “cúpula del poder” de centralizar en la “tierra de puercos y osos, un lugar inhóspito”, la Corte. En otras palabras, desde que se determinó que la capital del reino sería Madrid, en detrimento de Toledo, Valladolid y Burgos. “En resumen, decidieron crear la Villa y Corte en un sitio donde no había nada. Y crean un centro de poder donde fosilizan la estructura de la cúpula del poder (sic). Y eso tendrá unas consecuencias dramáticas”, argumenta el historiador.

En 1640, recuerda que Pau Claris proclama la República Catalana, recibiendo al apoyo de Luis XIV (en realidad, era Luis XIII). Y el avispado clérigo “proclama la República Catalana bajo el protectorado de la Monarquía francesa para salir precisamente del proyecto que quería sacar adelante el conde-duque de Olivares, que consistía en eliminar todas las instituciones de autogobierno históricas y convertir Cataluña en una provincia de Castilla. Y  eso aquí fue inaceptable. Eso provocó 75 años de conflicto”.

Una versión sui géneris
En realidad, lo que hubo fue una revuelta de campesinos en 1640 que acabó siendo una revuelta contra los nobles. La República, además, duró sólo seis días: del 17 al 23 de enero de 1641. Luego, Claris rindió vasallaje al monarca galo. Es más: Luis XIII tuvo que ser reconocido como Conde de Barcelona, título que luego recayó en Luis XIV. El conflicto acabó en 1652, con la capitulación de Barcelona ante las tropas de Juan José de Austria y el perdón real, así como el respeto a las leyes y privilegios del Principado.

Según comenta el historiador Vicente Moreno en el blog que tiene en una publicación tan poco sospechosa de españolista como Sapiens, con el pacto de Claris “se consumaba la separación de la Monarquía Hispánica, no la independencia. Cataluña se integraba en el reino de Francia”. La visión, por tanto, difiere radicalmente de las teorías que quieren justificar los revisionistas.

No obstante, Cucurull insiste constantemente en que “ellos”, o sea, los españoles, “se han apropiado de la historia de Cataluña”. Y asegura que la historia de las revueltas del siglo XVII acaba en el sitio de Barcelona de 1714 con “una defensa a ultranza de las libertades y las constituciones catalanas”. En este episodio, no obstante, Cataluña no luchaba por su independencia, sino que había tomado partido por uno de los dos candidatos a la Corona española. Desgraciadamente, tomó partido por el candidato perdedor, porque la guerra fue ganada por Felipe V, el primer Borbón. Y jamás estuvo en juego la independencia de Cataluña.

Los revisionistas, no obstante, obvian cualquier detalle que haga referencia al planteamiento del condado de Barcelona a la Corona española. Cucurull también señala en su lección que “el tercer proyecto nacional [se refiere a la situación actual, es decir, a la reivindicación de la independencia] viene del hecho de que el catalanismo político ha fracasado. Te lo dicen por activa y por pasiva. Y entonces, decimos que nosotros marchamos y haremos nuestro proyecto nacional. Nosotros hemos intentado reformar España, regenerar España, hacer progresar España…nosotros hemos metido a España dentro de Europa… pero llega un momento en que piensas que ya no hace falta que nos esforcemos más. A ellos ya les está bien ser como son y nosotros queremos seguir siendo quien somos y, por tanto, tiraremos adelante. Éste es el inicio del tercer proyecto nacional”.