Félix Madero-Vozpópuli

  • No lo olviden nunca aquellos que disfrutan de algo que en muchas plazas es un lujo: que te dejen vivir, y vivir en paz. Esto es Madrid

Digámoslo pronto, de la misma manera que el PP no va a gobernar España en muchos años, el PSOE no tiene nada que hacer en Madrid. Lleva veinticinco años sin gobernar la Comunidad. Lustros fuera del poder municipal. Hablar de cuando Barranco o Leguina es nombrar casi el pleistoceno, casi de cuando aún llevábamos pantalón corto. Es nombrar la bicha, la impotencia endémica del PSOE en Madrid. Demasiado para aquellos que antes que ciudadanos y vecinos de Madrid han adquirido con naturalidad la morfología de la memoria histórica como espacio vital. Piensan en Madrid, en lo que significa Madrid, y emerge el ‘No pasarán’. Pero son otros tiempos.

Madrid se le resiste al PSOE

El PSOE ensaya una y otra vez fórmulas muertas que siempre lo devuelven a la casilla de salida. Digámoslo ya, éste y no otro es el problema. No soportan estar fuera del poder de la capital de España. No pueden digerir que al frente de la Comunidad que tira de todas las Españas haya una mujer a la que tratan de boba y advenediza. Pero que les ha ganado la presidencia. Ya, ya lo sé, que no las elecciones; que sí, que lo sé, que las ganó Gabilondo, ese señor educado y digno, con sentido del ridículo y que a diario se pregunta qué hace estando donde está y acompañado de gente que siempre le pide más y más carnaza.

¡Ay! Pero los votos dan lo que dan en la Asamblea. Ese no es el tema, le digo a un amigo. Si no discutimos la legitimidad del Gobierno de Sánchez, tan desconcertante, aliado con un Frankenstein no lo hagamos con el de Madrid. A fin de cuentas, nos gobiernan en Madrid gentes, puede que torpes en algunos momentos, ingenuas y confundidas, pero con una idea de lo que es España, la democracia, la tolerancia, el respeto a las víctimas y a nuestra Constitución. A mi esta claridad en las ideas ya me sirve. Pocas, pero certeras.

Vuelve el tufo a “tamayazo”

Por eso no sorprende lo que ayer escribía aquí mismo Antonio Rodríguez, que el PSOE esté sondeando a varios diputados de Ciudadanos para dar un golpe, un ‘tamayazo’ contra Ayuso. Saben de la debilidad del partido de Arrimadas. Saben también que Ciudadanos es un partido que puede quedar para el arrastre en unas elecciones, las que sean. Y con el arrastre, algún diputado con una mano delante y otra detrás. Y saben que hay diputados, que el PSOE conoce muy bien, que disponen de lo que tienen en el bolsillo, o sea la nómina. Y que fuera hace mucho frío. Siempre hace mucho frío fuera. Buscan tres diputados. Tres son suficientes para dar la vuelta a la tortilla. Vuelven los aromas del “tamayazo”. Aquel tiempo en el que Rafael Simancas, seguro de que iba a ser presidente, se tuvo que comer con patatas los trajes a medida que se encargó para cuando fuera presidente. Aquella impericia no lo echó de la política. Ha sobrevivido, y hoy luce como escudero de Adriana Lastra.

Madrid es el objetivo, la meta, alfa y omega del sueño eterno y de esa lucecita que no se apaga en La Moncloa. Madrid, escaparate de libertad y sosiego para todo aquel que quiera venir sin más. Venir por venir, eso es Madrid, y eso nos diferencia de otros lugares. Madrid, poblachón manchego, que decía García Pavón. Y a mucha honra. Hoy estamos siendo injustamente señalados. Nosotros, vecinos de una ciudad que no pregunta e inquiere, somos hoy un bulto apestado que lleva el bicho allí por donde vayamos.  Hay quien cree que la gente llega a Atocha y una nube tóxica le acomete en forma de la covid.

Torra, la estupidez que insiste una y otra vez

Cunde la sospecha porque el AVE en la estación de Sants vomita madrileños que, vete a saber, igual vienen de aquella manera. Y en Sevilla y en Alicante. Ahora resulta que la capital más generosa de España, la más hospitalaria y libre -libre, si, aunque mande la derecha-, vive en la sombra y casi escondida porque la pandemia se ha cebado en Vallecas, Carabanchel o Usera.

Somos lo que somos. Un ejemplo de integración y vida, por mucho que el paleto de Torra diga a los catalanes que no viajen aquí. Ay Dios, qué verdad es que la estupidez insiste siempre. Que alguien le explique a este bodoque del independentismo que aquí y ahora nadie viene a ver el Prado o a pasear por el Retiro. Que los catalanes vienen a Madrid a trabajar y a hacer negocios, lo que ha pasado y pasará siempre. Nadie está libre de decir tonterías, lo malo es el énfasis que algunos ponen al pronunciarlas. Es verdad, contra la estupidez, hasta los dioses luchan en vano. Creo que es de Goethe.

Sánchez regala espacios de integración

Ahora toca sentir la humillación de que un presidente, que no sabe cuántos muertos se ha llevado la pandemia, se baje del coche oficial, se estire la chaqueta y suba los pantalones inmaculadamente planchados, y con andares de base de baloncesto se dirija hacia la puerta de la casa de Correos para salvarle la vida a Isabel Díaz Ayuso y con ella a millones de madrileños. Gracias sean dadas a Sánchez, por los espacios de colaboración que nos promete -¡ahora!-; gracias por los grupos de trabajo prometidos. No cuela. Sobre todo porque -y parece mentira que no se lo recordara la presidenta madrileña, la responsabilidad de luchar contra una pandemia mundial es del Gobierno de la nación. Lo dice la OMS. Y como respuesta, el Gobierno anuncia espacios de colaboración ahora y después de que Sánchez dijera que habíamos vencido a la pandemia. Hay que salir a la calle, hay que recuperar la economía, decía el presidente el cuatro de julio. Ayer mismo, vaya.

En la escenografía de la cumbre, o lo que fuera que pasó el lunes, lleva Ayuso parte de su penitencia. Y los madrileños la culpa de ser lo que somos, el motor de una nación que se desmorona ante la mirada atenta de aquellos que no soportan lo que está ciudad significa y vota libérrimamente.

No lo olviden nunca aquellos que disfrutan de algo que en muchas plazas es un lujo: que te dejen vivir, y vivir en paz. Madrid, España dentro de España. Esto es Madrid

Nadie pregunta en Madrid de dónde es y a qué viene. Nos importa poco el arraigo y despreciamos con devoción cualquier seña identitaria. Mis raíces consisten en no tenerlas.  Yo soy de La Puebla Almoradiel,  un pueblo de Toledo, pero me nacieron en Madrid un dos de mayo, sí un dos de mayo en Madrid -qué se le va a hacer-. Tengo abuelos conquenses y toledanos y amigos que aquí están y vienen de todas las partes de España. Esto es Madrid, aunque hoy nos miren de aquella manera. No lo olviden nunca aquellos que disfrutan de algo que en muchas plazas es un lujo: que te dejen vivir, y vivir en paz. Madrid, España dentro de España. Eso es Madrid, este Madrid del coronavirus que se ha cebado con nosotros.

 Y el día que Madrid deje de serlo, no quiero pensar qué será el resto de España. De niño me daba miedo Frankenstein, pero más en este momento. Puede que sea un madrileño ingrato ahora que Sánchez nos propone espacios de colaboración justo horas después de que el PSOE anunciara que participará en una manifestación contra Ayuso el domingo que viene. ¡Hace falta valor, que dicen por aquí!  A última hora han tenido la decencia de descolgarse, pero la indecencia de suscribir las protestas. Lo normal en un partido sin memoria.

Es todo tan injusto con Madrid y los madrileños. Es tanta la desfachatez y el engaño que hay que parar. Llegados a este punto, ya no tengo ganas de seguir. Mejor dejarlo aquí.  Cuídense mucho y disfruten de Madrid y de los ‘espacios de colaboración’ que siempre nos dimos los madrileños. Que se entere Torra. Que no lo olvide Sánchez.