Teodoro León Gross-ABC
- La izquierda sólo tiene un objetivo: resistir en el poder. Y un plan sencillo: que sientas el bienestar moral de estar con los buenos y no te preguntes por su colosal fracaso
Al votante de izquierdas están tratando de persuadirlo, desde el poder, de que el 29-N es un duelo de rentistas y desahuciables, de buitres y maricármenes, de herederos y desheredados. Ya les han proporcionado, además, una huelga general para que entiendan cuál es su barricada. ¿Con quién vas: con el Gobierno del lado bueno de la historia o con la fachosfera sin alma? Se trata de exprimir los réditos de la polarización y su lógica divisiva. Jonathan Haidt en ‘La mente de los justos’, ensayo subtitulado ‘Por qué la política y la religión dividen a la gente sensata’, plantea esa tentación de proyectar la política como un duelo moral de buenos y malos. Ya no tienes que pensar, sabes que estás con el bien frente al mal. Se pierde así cualquier autocrítica que te haga examinar los posibles errores de gestión cometidos por los tuyos, como el balance desastroso del sanchismo en vivienda, y se anula cualquier posibilidad de conceder parte de razón al otro. Y ese es exactamente el objetivo.
Votante de izquierda, permíteme dirigirme a ti: te están tomando por idiota. Un Gobierno que lleva ocho años en el poder, y ha fracasado catastróficamente en la gestión de la vivienda como entendió la propia Maricarmen, te plantea que esto va de lucha de clases para que no dudes. Eso es lo que ofrecen PSOE y Sumar: no casas, sino la complacencia moral de ser los buenos. El objetivo no es que tú tengas un techo, sino que ellos tengan tu voto. Y debería bastar algo de sentido común para entender la trampa: la vivienda no puede arreglarse topando y congelando el mercado, porque eso reduce la oferta, como ya ha sucedido con estos decretos, sino construyendo más casas, tanto más con la llegada de millones de inmigrantes. Lean a un sociólogo progresista como Jorge Galindo en su ensayo ‘Tres millones de viviendas. Cómo pasar de la escasez a la abundancia’. Sólo se puede salir de aquí con casas, no con eslóganes.
Esta convocatoria electoral en clave moral, sin entrar en que algunos ministros y dirigentes de la izquierda poseen cínicamente unas cuantas viviendas y hasta son grandes tenedores, es tramposa. Cuando gobernaba Rajoy, el problema era Rajoy; y ahora que gobierna Sánchez, el problema es Feijóo, según la ministra de Vivienda, por cierto con seis propiedades inmobiliarias. ¿Cuántos ‘idiotés’ comprarán ese ‘bullshit’? Todo es una fantasmagoría. Les venden una protección placebo a los vulnerables en régimen de alquiler, pero el problema son los miles, los millones, que no pueden ni podrán acceder a una casa. ¿Quién va a alquilar a un vulnerable contra sus propios intereses? Esto sólo cambiará con un mercado muy dinámico, público y privado. Pero la izquierda sólo tiene un objetivo: resistir en el poder. Y un plan sencillo: que sientas el bienestar moral de estar con los buenos y no te preguntes por su colosal fracaso.