Del Blog de Santiago González

El sábado por la noche tuvo lugar una nueva representación del presidente Sánchez en Moncloa. Como las anteriores comenzó con retraso y si uno tuviera el poder de síntesis de aquel crítico teatral londinense, después de escribir la ficha técnica: autor, Iván Redondo; puesta en escena, Miguel Ángel Oliver; coreografía, Pablo Iglesias; intérprete, Pedro Sánchez, añadiría la crítica: “¿Por qué?”

La única respuesta a tan razonable pregunta es que no podía dejarse comer la tostada por su socio principal, tenía que demostrar a Pablo quién manda aquí. Y compareció durante cuarenta minutos para no decir nada de fuste. Por no decir ni siquiera dijo lo que anunció ayer a los presidentes autonómicos: que tenía la intención de alargar la duración del estado de alarma hasta un mes, que se cumplirá el 11 de abril, tras la preceptiva autorización del Congreso de los Diputados, tal como establece el artículo 116.2 de la Constitución.

Volvió a repetir y más de una vez todos sus tópicos: “lo que haya que hacer, cuando haya que hacerlo y dónde haya que hacerlo”, junto a algunas pruebas surrealistas del éxito de su Gobierno: “España tiene más fibra óptica que Alemania, Francia e Italia juntas”, dato este que seguramente bastará para que el coronavirus empiece a batirse en retirada. Hizo bizquear a la mayoría de los televidentes al dar otro dato: que el número de delitos cometidos durante la cuarentena en España ha descendido en un 50%, lo que demuestra, “la gran disciplina social de este país”. Fue lo suyo una insufrible exhibición de narcisismo que coronó con: “esta crisis está sacando lo mejor de nosotros mismos”.

¿Qué entiende usted exactamente por lo mejor de sí mismo, presidente? ¿La previsión? Me consta por el testimonio de algunos colegas que cumplieron con su obligación en las ruedas de prensa telemáticas, sin que sus preguntas fuesen de interés para Miguel Ángel Oliver.

El ministro astronauta, que no ha bajado de la luna desde el día su nombramiento, dijo en su comparecencia que ” ya el 2 de febrero (…) liberamos medios e iniciamos cambios legales para reducir plazos, culminados en el real decreto de estado de alarma donde hemos puesto todas las medidas en funcionamiento…” ¿Y la complacencia ante el 8-M?¿Cómo compaginar esto con la teoría del sesgo retrospectivo del doctor Sánchez?

Esta crisis “ha cambiado nuestra forma de valorar los bienes públicos”. Y “ahora valoramos el gasto en defensa como una inversión, no como un gasto”. ¿doctor en Economía? Le habría bastado asomarse al Samuelson que se leía en primero para enterarse de que el gasto en Defensa permitió a EEUU salir de la gran depresión. Gracias a la fabricación de armamento que exigió la Segunda Guerra Mundial y al elevado coeficiente multiplicador de la industria armamentista sobre el PIB. Pero él siempre ha sido así. Hace seis años dejó a España asombrada en entrevista que le hizo Rafael J. Álvarez en El Mundo: “Falta más presupuesto contra la pobreza y la violencia de género… Y sobra el Ministerio de Defensa”. El 1 de enero yo no conocía la pandemia del coronavirus, pero sí sabía y así lo escribí que estamos gobernados por un psicópata, en la segunda acepción del DRAE de la voz ‘psicopatía’. (Continuaremos con su socio Iglesias).