Ramón Pérez-Maura-El Debate
  • Los griegos reconocen la realidad histórica. Ni más ni menos. ¿Es una exaltación del fascismo de Mussolini reconocer que la Italia de Victor Manuel III, bajo la dirección del Duce, reconstruyó esa magna obra piedra a piedra

Casi no pasa día sin que piense que los españoles tenemos más que aprender. Aprender de cómo hay que hacer las cosas, de qué es la democracia y de qué es la Verdad. Ayer comprobé en Grecia que la democracia helena está muy por encima de la española.

Tuve la ocasión de visitar con mi familia y un grupo de amigos Rodas, una fascinante isla cargada de historia. Y allí hicimos una detenida visita al castillo de los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén. La que hoy conocemos como Orden de Malta y que entonces era conocida simplemente como Orden Hospitalaria, se instaló en 1310 en la isla de Rodas y allí permaneció hasta que en 1522 Solimán el Magnífico la asedió con 200.000 hombres. La resistencia fueron unos 5.000 hombres, 500 de ellos caballeros de la Orden. Huelga decir que la huella de la Orden en Rodas es imborrable. Y lo que es más interesante, el castillo de la Orden casi se perdió con sucesivos terremotos y asedios.

Pero llegó la ocupación italiana en 1912 y en 1930, creyéndose seguros allí dentro de su nueva Italia Imperial empezaron la reconstrucción de aquel espectacular castillo. Es una obra deslumbrante que prueba que los italianos creían que estaban allí para siempre. La ingente cantidad que debieron gastarse en reconstruir un edificio que estaba por los suelos solo se invierte con una visión a muy largo plazo. La herencia que ha dejado ese periodo de la ocupación italiana de Grecia es infinita.

Con una lógica infinita que jamás se aplicaría en la España de la Ley de Memoria Democrática en el palacio se conservan dos placas grabadas en piedra en la que se recuerda el paso de los italianos por ese edificio. Permítanme que les transcriba una de las dos:

Reinando Su Majestad Víctor Manuel III,
Rey de Italia y de Albania, Emperador de Etiopía,
siendo Duce del Fascismo y jefe del Gobierno Benito Mussolini,
Cesare Maria De Vecchi, conde de Val Cismon,
gobernador de las Islas Italianas del Egeo,
restauró y reconstruyó este antiguo castillo,
edificado por los Caballeros de San Juan
sobre inviolados baluartes romanos,
sede del Gobierno, ciudadela de la fortaleza,
defensa de la civilización occidental,
del derecho y de la religión de Roma,
devolviéndole poder y esplendor
a su historia renovada.
En el año del Señor de 1940, DECIMOCTAVO DE LA ERA FASCISTA.

Con un par y la bandera de Tafalla. (Las mayúsculas de las cuatro últimas palabras las he puesto yo)

Los griegos reconocen la realidad histórica. Ni más ni menos. ¿Es una exaltación del fascismo de Mussolini reconocer que la Italia de Victor Manuel III, bajo la dirección del Duce, reconstruyó esa magna obra piedra a piedra? La conclusión más evidente es que si lo hicieron fue porque tenían la idea de que iban a quedarse en Rodas indefinidamente. Y ya no están. ¿Qué problema hay?

Ahora digo yo: ¿cómo compara esta política de respeto de Grecia a la historia con la que nos impone en España la ultraizquierda que nos gobierna? En España han borrado hasta las placas de los edificios de protección oficial del Instituto Nacional de la Vivienda. Quieren hacernos creer que el franquismo nunca existió. ¿A quién pretenden engañar? Intentan ocultar la magistral obra pública del franquismo que ha recopilado Ultano Kindelán en su libro El milagro español. Es inaceptable que se sepa que en España se hicieron 600 presas y pantanos en un tiempo en que no pagábamos impuestos por poner un ejemplo. En cambio, los griegos con los gobiernos socialistas de Andreas Papandreu o los podemitas de Alexis Tsipras no han quitado esas placas que cuentan lo que hizo el Gobierno fascista italiano en Rodas. Y no lo hicieron porque la Historia es la que es, la niegue Sánchez o su porquero. Y de estos últimos, tiene muchos.