Santiago Muñoz Machado: «El federalismo no aportará ninguna solución a los problemas de España»

Entrevista a SANTIAGO MUÑOZ MACHADO / Académico de la RAE y Experto en Derecho Administrativo, ABC 06/11/13

 

Santiago Muñoz Machado
Santiago Muñoz Machado

· Su libro «Informe sobre España. Repensar el Estado o destruirlo», galardonado por invitar «a recobrar la razón» en la convivencia constitucional.

En la España del desafío soberanista y el incumplimiento de determinadas sentencias, pero también en la España que trata de sobreponerse a la crisis y ha logrado, por ejemplo, aprobar un plan hidrográfico que parecía imposible hace cinco años, el premio Nacional de Ensayo recayó ayer en una obra cuyo título es esta disyuntiva: «Informe sobre España. Repensar el Estado o destruirlo» Lo publicó Crítica y su autor, Santiago Muñoz Machado, académico de la RAE y experto en Derecho Administrativo, estaba exultante, feliz, respondiendo a los periodístas que querían conocer, a la luz de ese libro, su opinión sobre lo que nos pasa. —¿El dilema es repensar o destruir el Estado?

— Estamos en la necesidad de repensar el Estado frente a algunos que plantean opciones destructivas. Yo no soy partidario, claro, de ninguna clase de destrucción o demolición. Soy del tipo de intelectuales que ha dedicado su vida a ponerle cimientos a las instituciones para que trabaj encorrect a mente y funcio nen bien. Hay cosas que, en efecto, están débiles y debemos encontrar qué ha de hacerse para evitar la demolición.

–En España no faltan planteamientos destructivos, de escisión, incompatibles con repensar nada. Pero también se plantean reformas, como la federalización que se propone desde la oposición. ¿Qué opina?

–Hay que buscar las soluciones que convengan al país. Federal, federación, federalización, son palabras que tienen un valor casi milagroso para mucha ge nt e . Al g unos creen que basta con invocarlas para que los problemas se resuelvan. Pero otros creemos que la palabra no aporta nada.

–¿Y el concepto?

–Tampoco aporta nada, ninguna solución novedosa a lo que ya tenemos. El esquema de funcionamiento del Estado actual hay que mejorarlo y hay que curar los defectos que han aparecido a lo largo de 30 años de práctica. Sustituirlo por un modelo nuevo no tiene fundamento.

–¿Por qué?

–Quien lo proponga debería responder a dos preguntas fundamentales. Primero: ¿cuántas Comunidades Autónomas actuales han pedido convertirse en Estado para formar una federación? ¿Han dicho el País Valenciano, Extremadura, Cantabria o la Rioja que quieren tener una Constitución donde tenían un Estatuto de Autonomía y que en lugar de Comunidades Autónomas se van a llamar Estados de la Federación Española? Eso no lo ha pedido nadie. En segundo lugar, el modelo federal ¿resuelve el problema de Cataluña? ¿Se quedarían satisfechos los nacionalistas catalanes si cambiamos la denominación y creamos estructuras federales? Si estas preguntas no tienen respuesta positiva, mejor dejarlo.

–¿Qué tiene el federalismo que parece la solución?

–No lo sé, será porque es una simplificación que tienen algunas personas en la cabeza. Aquí el problema es de estructura y funcionamiento de la organización territorial del Estado. Lo que tenemos tiene defectos, efectivamente, y eso hay que arreglarlo. Y las justas reivindicaciones de territorios que reclaman alguna diferenciación, si es posible, habría que organizarlo, pensar cómo. Pero tirar por la borda un modelo que ha ido funcionando en términos generales no tiene sentido.

–¿Cuál fue el fallo más visible?

–El texto constitucional mismo, que presenta muchos defectos técnicos, de definición de conceptos. Es demasiado escueto: el Título VIII en cuanto al reparto de papeles Estado-Autonomías, y la definición de competencias legislativas, qué significa el concepto de exclusividad…; además, se ha echado una carga excesiva sobre el Tribunal Constitucional y que yo creo que habría que aliviar. Hay muchas cosas que valieron para un momento de salida del régimen autoritario al régimen democrático y que fueron fáciles de aplicar en un momento en el que todo el mundo estaba de acuerdo en que había que salir adelante.

–¿Cómo cambiar sin romper más?

–Lo más sencillo es una explicación que diga que no hay una constitución que resista más de una generación sin revisiones. Llevamos más de treinta años con un texto que ha sido aplicado y donde hemos verificado que hay cosas que no están demasiado bien. Simplemente el paso del tiempo es suficiente. Hay gente de las generaciones más jóvenes que no vivió la transición ni sabe por qué se hicieron algunas cosas, y que necesitan contar con reglas mucho más objetivadas y seguras. Hay secretos en el texto de la Constitución que dependieron de consensos que ahora ya la gente no los entiende.

–¿Por qué el Estado se ve débil?

–El Estado no ha estado todo lo presente que hubiera debido, históricamente, en las políticas concretas para fortalecer la cohesión del país. Desde las obras públicas hasta las educativas, las de infraestructuras, la organización del comercio, de la unidad de mercado.

Entrevista a SANTIAGO MUÑOZ MACHADO / Académico de la RAE y Experto en Derecho Administrativo, ABC 06/11/13