Ignacio Marco-Gardoqui-El Correo
- «La actuación del Gobierno ante los acontecimientos de Ceuta ha sido tan sorprendente como intolerable»
Los recientes acontecimientos de Ceuta han eclipsado (¡qué verbo tan actual!) a todo lo demás. La actuación del Gobierno, en especial del tándem Sánchez-Marlaska ha sido tan sorprendente –incluso para su reconocida capacidad para sorprender– como intolerable –atendiendo a su ilimitada tolerancia al absurdo y al despropósito–. Marlaska está encantando con la actitud mostrada por Marruecos, de quien resalta su lealtad y su colaboración. El Gobierno de su benéfica majestad, Mohamed VI, toleró –por no decir que indujo y apoyó– la invasión de 80.000 ciudadanos de su país y aledaños a la ciudad, que, en un ejemplo de paciencia y en un alarde de pacífica tolerancia, no les recibió como habitualmente se ha recibido siempre a los invasores. Estos, tras un breve paseo por la ciudad y una vez visitados sus principales centros neurálgicos y de acogida, se marcharon de vuelta dejando tras de sí un reguero de más de cien muertos y un rastro de miles de menores abandonados a su suerte. Total, que como diría Marlaska «hay muchas cosas que ocurren y no necesariamente tiene que haber una responsabilidad». Nada que deba importunar al señor ministro en su retiro veraniego ni que consiga perturbar la siesta del señor presidente en su palacio de la Mareta. Los dos agotados por sus arduos trabajos en el control de los incendios de la semana anterior. Otra página gloriosa de nuestra reciente historia. Ni una sola queja, ni una sola protesta, ni un solo lamento. Tan solo parabienes y autofelicitaciones. Marruecos, como todo el mundo ha podido comprobar, ha estado impecable y nosotros esperamos, mansos y pacientes, al próximo arrebato de ira del sátrapa.
Nuestra ira la guardamos para Italia. Con esos si nos atrevemos porque sabemos que su respuesta será civilizada. Con los italianos estamos indignados. No es para menos. Se han atrevido a recordarnos la legislación europea. ¡Intolerable, inaudito! ¿Qué se han creído esos ‘macarronis’? Como diría su compatriota Catón: ¿Hasta cuándo van a abusar de nuestra paciencia?
Por el camino se ha producido el enésimo rifirrafe dentro del Gobierno entre los ministerios de Interior y Defensa. ¿La causa? Saber si los servicios de inteligencia del CNI y los de la Guardia Civil supieron lo que no evitaron y si conocieron de antemano lo que ignoraron después. Total, si a ellos no les importa, a quién le importa. Sin olvidarnos del inefable ministro Albares, tan contento de haberse conocido, mostrando sus mejores galas en la fiesta de la embajadora marroquí. Que una cosa son las felicitaciones oficiales y otra las reverencias personales. Estas las hace de maravilla a los vecinos del sur, aunque a los del norte y el este les tenga disgustados y se hayan quejado en Bruselas. ¿Qué mas dará que arrastremos el poco prestigio exterior que nos queda si conseguimos gobernar un día más? Que ladren. Seguro que es porque cabalgamos, aunque sea a lomos de un burro de feria. En lo que sí se han puesto de acuerdo Marlaska y Elma Saiz es a la hora de plantar a los socios europeos en la Cumbre convocada para debatir de estas nimiedades. Y claro, para qué van a perder su preciado tiempo de siesta debatiendo de temas internos con quienes saben menos que ellos.
Ya recuperaremos el prestigio perdido, en cuanto la Señora Díaz inaugure su puesto en la OIT, dotado de 250.000 euros, libres de los siempre desagradables impuestos. Nadie podrá decir que no está al loro. Ya ha pillado la puerta giratoria que, muy probablemente, le trasladará al paraíso suizo. Para que luego digan que Sánchez no es agradecido. Ella posee varios récords europeos de paro y algunas de las mejores plusmarcas mundiales de paro juvenil, el mejor currículum para la OIT. Además, por el camino se ha cargado a la izquierda de la izquierda del PSOE y él, simplemente, se lo agradece. Porque ella, y quién si no, se lo merece.