Ddel Blog de Santiago Gonzálea

Hermann Tertsch refresca la memoria a Esther Palomeras, recordándole una intervención suya gloriosa de hace meses frente a Jaime González: “Es imposible. El Partido Socialista nunca va a gobernar con Podemos y el apoyo de los independentistas, nunca. Nunca es nunca”

Salvador Illa, esa amable inutilidad era en su rueda de prensa del viernes tan inútil como suele, aunque menos amable. Para ello se hizo fuerte en dos habilidades suyas: los tópicos verbales y las mentiras.  Arremetió contra la Comunidad de Madrid y su presidenta con dos frases hechas: No hay peor ciego que el que no quiere ver y la paciencia tiene un límite. Podría haber añadido: Más vale un toma que dos te daré o más vale pájaro en mano que ciento volando.

Luego mintió al usar datos con 5 días de antigüedad para poder decretar el estado de alarma y confinar la Comunidad Autónoma sin tener en cuenta la disminución de casos que que ahora mismo está en los 500 por 100.000 habitantes, mientras en Navarra está en 564.

Este lego en medicina ya mintió a finales de febrero al desaconsejar en Tele-5 e uso de mascarillas. El BOE del 20 de mayo regulaba el uso de las mascarillas e Illa decía al día siguiente que él siempre había sostenido que su uso era recomendable. El 8 de julio afirmaba que era obligatoria y el día 30 del mismo mes admitió que el famoso comité de expertos en cuyas opiniones había basasdo la negativa a que Madrid progresaba de grado era un invento, que no había tal comité.

En mi columna de ayer expliqué la razón de que Pablo Iglesias anunciara su admiración por Eldridge Cleaver, ministro de Información de los Panteras Negras. Después de haber sido condenado a 30 años por violaciones, se dedicó al diseño. Creó unos pantalones hipermasculinos, con un depósito exterior para llevar la verga. Busquen en Google ‘Cleaver pants’ y ya verán.

Yo creo que el marqués de Ceaucescu se pondrá unos para el año que viene. Hay que tener en cuenta que él es corto de pellejo. Por eso, cuando se estira el moño se le cierran los ojitos, como le pasó al saludar al Rey, y se le abre la bragueta. Con los pantalones de macho alfa no arregla lo de los ojos pero sí lo de la bragueta.