Un discurso con raices

TONIA ETXARRI, EL CORREO – 20/06/14

· Un discurso sólido. Adaptado a los nuevos tiempos, pero con las raíces asentadas en la historia de nuestro país y el legado que le deja su antecesor. Y con la intención de promover las reformas emanadas del consenso. Así se presentó Felipe VI , ante las Cortes generales. En su primer discurso como Rey quiso presumir de ser el primer Monarca de la Constitución. Conoce bien sus funciones («escuchar, comprender, advertir, aconsejar»). Y dónde están los límites de su cargo (moderar y arbitrar).

Continuista con los principios genéricos en los que ha sido educado, al referirse a la unidad en la diversidad («que no es uniformidad») que tantas veces citó don Juan Carlos a lo largo de todo su reinado. Agradecido hacia esa generación de ciudadanos que abrió camino a la democracia, abogando por la convivencia y el diálogo, el respeto a la separación de poderes, alegando la independencia del Poder Judicial y apostando por proteger a los más vulnerables de la crisis económica. Su fidelidad, sin ambages, a la Constitución, apostando al mismo tiempo por las reformas necesarias al subrayar que «toda obra política es siempre una tarea inacabada».

Poco más se le podía pedir ayer al nuevo Monarca en su discurso. Basta con leer la Constitución para saber que su función es limitada. Y tan desequilibrado es despreciar su condición por no haber sido elegido directamente en las urnas como pedirle un compromiso político que, por supuesto, no le corresponde. Aún así, dio muchas claves, brindando una imagen bastante más moderna que la ofrecida por algunos de los que le escuchaban y por las minorías que no quisieron ir.

Hasta ahí, sus palabras en forma de compromiso. ¿Los hechos? Empezaremos a verlos muy pronto. Su primer gesto, mañana sábado, con las víctimas del terrorismo, con quienes se reunirá don Felipe y doña Letizia. Unos colectivos a los que siempre mpre se han sentido muy próximos. Quienes han sufrido las embestidas de ETA en los años más duros siempre recibieron el apoyo de la Casa Real. Don Juan Carlos y doña Sofía, en uno de sus viajes al País Vasco, en junio de 1996, con José Antonio Ardanza como lehendakari, asistieron a la ampliación del Puerto de Bilbao. Pero quisieron aprovechar la oportunidad para entrevistarse con miembros de Gesto por la Paz y para incluir, en la lista de personalidades de la sociedad, a un nutrido grupo de pe-riodistas que habían aguantado la presión terrorista en el ejercicio de su profesión. Todo un detalle. A la recepción de los nuevos Reyes en el Palacio Real no se quedó ayer Urkullu.

Que llegó, escuchó y se volvió rápidamente a Euskadi, donde EH Bildu, aprovechando que el escaño del lehendakari había quedado vacío en el Parlamento vasco, hizo la ‘gracieta’ de colocar una ikurriña. Al PNV, como a CIU, no le gustó el discurso. Esperaban algo más que un saludo en las lenguas cooficiales y una mención a los autores más simbólicos. Don Felipe citó a Gabriel Aresti, hizo mención expresa al ‘concierto de las lenguas’ , pero como no utilizó el termino ‘nacionalidades’, el PNV ‘pasó palabra’.

En esta España tan diversa tendrá que reinar (no gobernar) este Rey, sin pasado dudoso, ni hipoteca alguna con comportamientos poco ejemplares. No puede dar soluciones. Sólo contribuir a tender puentes. Léanse la Constitución.

TONIA ETXARRI, EL CORREO – 20/06/14