Pablo Martínez Zarracina-El Correo
- Las pésimas calificaciones obtenidas en el examen de Euskera de la PAU no contarán para la matrícula universitaria de los alumnos que se fueron con sus ceros al juzgado
Las pésimas calificaciones obtenidas en el examen de Euskera de la PAU no contarán para la matrícula universitaria de los alumnos que se fueron con sus ceros al juzgado. Los jueces, varios de ellos, han estimado las medidas cautelares solicitadas por los afectados, que son todos alumnos del modelo A y se concentraron en dos tribunales de Sarriko. Yo también pensé que la ofensiva judicial contra el euskera nunca descansa, pero la entidad euskaltzale que organiza el polémico udaleku de Bernedo ha visto cómo un juez, otro juez, o sea, la Justicia, suspende cautelarmente la inhabilitación de tres años que les impuso la Diputación de Álava. Puede que la conclusión sea que los jueces persiguen al euskera de un modo discontinuo. Y que al mismo tiempo la justicia heteropatriarcal se muestra favorable a la formación transmaribollo de los menores vascos.
Otra opción más deseable es que los jueces traten cada asunto en sus propios términos y ciñéndose a las normas existentes. Las medidas cautelares sirven, entre otras cosas, para evitar que se generen perjuicios irreversibles mientras se resuelve un proceso. Por ejemplo, que un joven no pueda acceder a la universidad con la media correcta, quedándose tal vez fuera de la carrera que quiere estudiar. O que una asociación que invierte su dinero en la organización de campamentos de verano no pueda celebrar un campamento precisamente durante el verano, que ya ha comenzado. Al principio fue muy caluroso. Ahora se nos ha vuelto cautelar. Y aún no sabemos hasta qué punto puede volvérsenos problemático.
La Diputación de Álava confía en que el juzgado confirme la inhabilitación para Bernedo en cuanto escuche sus alegaciones. La EHU en cambio, cree que las medidas cautelares sobre la matriculación son de imposible cumplimiento y va a recurrir la decisión de los jueces. Como la universidad está necesariamente familiarizada con los fundamentos del derecho, saben que las cautelares deben ser también proporcionales. Y el proceso de matriculación afecta este mes a miles de alumnos, de modo que encuentran en las medidas impuestas el peligro de «quebrar el principio de igualdad que debe regir el acceso a la universidad pública». El lío puede ser máximo y ya se ve que avanza de un modo enquistado y circular. Lo que se detectó en su comienzo fue una anomalía estadística que afectaba precisamente al principio de igualdad y tenía que ver con un corrector en concreto poniendo personalmente la mitad de los ceros en Euskera del país.
Santos inocente
Martin Luther King, Nelson Mandela, Antonio Gramsci y Ho Chi Minh son solo algunos de los políticos que han escrito en condiciones de persecución política e incluso encierro. Santos Cerdán, el ‘apparatchik’ de Milagro que saltó a la política nacional con los gobiernos de Pedro Sánchez, se une ahora a esa lista. Lo hace con un libro en el que cuenta cómo pasó en apenas unos días «de debatir estrategias con el presidente del Gobierno a ser acusado de delitos muy graves y cruzar la puerta de una prisión preventiva». Degenerando, claro. La tesis de Cerdán parece sin embargo otra: su capacidad negociadora, especialmente la que llevó a intercambiar con Puigdemont votos por amnistía, le convirtió en alguien muy incómodo.
Hay que reconocer que con algo parecido, solo que cambiando Bruselas por Pekín, Ho Chi Minh se hizo un poema en su libro carcelario: «Yo era un representante de Vietnam / que iba a China a encontrarse con un importante líder. / De repente, sobre el tranquilo camino se desató la tormenta…». La tormenta es en el caso de Cerdán la destrucción personal que el ex secretario de Organización del PSOE explica en términos de persecución política. Según parece, todo en su testimonio literario es autoexculpación y autobombo, pero sin cruzar la línea fatídica que lleva a inculpar a los demás. El libro no es muy extenso, presenta un evidente soniquete artificial y parece editado al modo independiente que facilita Amazon. Se titula ‘La caída’ porque la ocasión de titularlo ‘El Santos inocente’ ha debido de pasar desapercibida.